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miércoles, 14 de agosto de 2013

Micro Reseña 65: "El misterioso Bigfeet", Alex Simmons


"El misterioso Bigfeet", de Alex Simmons (Enrique Sánchez Pascual; Tam Tam nº16, Ceres, septiembre de 1982. Portada de Luis Almazán).

Una divertida novela que podríamos definir como "telefilmesca", y que de haber sido una producción para la televisión de los primeros años 80, casi habría podido contar con el sello de Disney (aunque posiblemente habría sido el sello de una compañía más pequeña, discreta y con menos medios).

En un pueblo norteamericano, cerca de un espacio natural boscoso, empiezan a dejarse ver unas criaturas de tres metros, cubiertas de pelo rojizo, y que definitivamente no son osos. Obviamente, las autoridades no creen a los testigos (la abuelita y su nieto, la mamá y su bebé)... De hecho, al malvado dueño del parque natural (un pariente del alcalde de "Tiburón", sin duda) no le parece bien que las historias sobre el Bigfeet le espanten a los turistas, así que decide echar a la calle al guardabosques (marido de la mamá y el bebé) y poner en su lugar a un cazador de verdad cuya afición principal es llevarse rubias a la caseta de trabajo para trajinárselas a gusto.
A todo esto, el nietecito del que hablábamos se ha hecho fan de los Bigfeet, quiere llevarse uno a casa o, en su defecto, irse a vivir con ellos... y aprovechando una excursión escolar, se fuga para buscar a los gigantes. (Lo que hacen los críos con tal de saltarse las clases...)
Por si esto fuera poco (que, a decir verdad, no es mucho, pero tampoco está mal), hay un puñado de osos salvajes (no como los osos Yoggie que tienen en el bosque, que comen de la mano de los turistas) que son los verdaderos responsables de las diversas tropelías que, hasta el momento, se han atribuido al Bigfeet.
Y, en fin... pues ya se pueden imaginar que antes de que nos queramos dar cuenta, tenemos montada la búsqueda del niño perdido, la caza del monstruo por diversos sectores (los pro-Bigfeet y los anti-Bigfeet), un puñado de escolares sitiados, un tozudo millonario que no quiere saber que hay bichos en sus tierras, gatillos fáciles, chicas y un pequeño lío de mil demonios...

Está bien, la novelita. Agradable, y deja un muy buen sabor de boca. (Y no tiene mucho que ver con el rollo selvático-aventurero de la colección Tam Tam... supongo que esta novela podría haber aparecido igualmente en Selección Terror o en La Conquista del Espacio, aunque ahí también habría estado cogida por los pelos... Si a alguien le gustan los "eslabones perdidos", le recomiendo que, además de esta novela, eche un vistazo a "El yeti" de Curtis Garland, de la que ya hablamos por aquí...)

(Otra micro reseña de esta misma novela realizada por el señor Frunobulax, AQUÍ. De hecho, le hemos tomado prestado su escaneo de la cubierta).

martes, 9 de julio de 2013

Micro Reseña 49: "Escorpiones de oro", Curtis Garland


"Escorpiones de oro", de Curtis Garland (Juan Gallardo Muñoz; Tam Tam nº70, Bruguera, octubre 1983. Portada de Antonio Bernal)

El atractivo e inteligente reportero televisivo Dustin Keller (un tipo especializado en explorar las más tupidas junglas) se va a tomar sus merecidas vacaciones (y ya de paso, casarse), cuando Neil Bascomb, el más eminente aventurero es asesinado por un escorpió dorado... justo cuando iba a revelar al mundo un secreto indecible...
La viuda (joven y tetona) de Bascomb pide a Keller que monte una expedición para averiguar de qué va la cosa y seguir las huellas de su difunto marido, y al asunto se apunta otra viuda de buen parecer... Keller, por supuesto, renuncia a sus vacaciones y a su matrimonio con tal de enterarse de qué va la película... Porque la cosa promete emociones fuertes, ¿no?
Pues no.
Desde ahí, entramos en un aburrido periplo por diversos restaurantes franceses y chinos (en África, eso sí), reuniones con este agente de la ley, con esa novia del domador de escorpiones que responde todo el rato "sí, bwana" (¡aaarrrgghhh!), con el científico ermitaño y su hija que queda prendada del guapo... y sí, en algún momento, algo de acción. (Muy, muy poca).

Esta es una novela que arranca con una trama que recuerda a algunas novelas de Doc Savage y que se adultera a velocidad de vértigo: justo cuando tendrían que empezar los mamporros y los monstruos, resulta que las dos viudas están enamoradas del reportero.
Y tenemos que decirlo: Keller, la verdad, no era para tanto...

(Me ha parecido un tostón, pero en descargo de esta novelita diré que me la terminé de leer. Una pena. Recurra el lector a otros títulos garlandianos de la colección Tam Tam, que sí son cojonudos. O quizás alguien revisite estos "Escorpiones de oro" y le encuentre encanto. Nunca se sabe...)

(Una reseña más benigna AQUÍ).



martes, 11 de junio de 2013

Micro Reseña 35: "El templo de los siete ídolos", Curtis Garland


"El templo de los siete ídolos", de Curtis Garland (Juan Gallardo Muñoz; Tam Tam nº88, Bruguera, agosto 1984; Portada de Alberto Pujolar, reciclada de "Bajo la ventisca", Selección Terror nº43, 1974).

¿Os acordáis de "Cuentos del Mono de Oro", la serie de televisión acerca del piloto de un hidroplano y sus aventuras indianajonescas en unas islas paradisíacas? ¿En la que el protagonista tenía un perro con un parche en un ojo? Pues el piloto de esta novela, Percy Cole, tiene una cobra (Vicky, por más señas) que comprende el idioma humano y que actúa exactamente igual que uno de esos perros listos de las películas (algo así como una versión ofidia, verdosa, bífida y bastante entrañable de Lassie): vamos, que Vicky salva la situación más de una vez y más de dos.
"El templo de los siete ídolos" es una novela de aventuras cojonuda, de las de toda la vida, y muy, muy divertida. De hecho, tiene una referencia lovecraftiana (la única que hasta la fecha he conseguido encontrar en la obra de Garland; ya veremos qué sucede en "El libro negro del horror", que ya reseñaremos) al célebre relato "El color que cayó del espacio" y que, obviamente, está relacionado con el misterio que se plantea en esta divertidísima historia. Contamos con un supervillano llamado "El Señor de la Muerte" (una suerte de monstruoso Fu Manchú con superpoderes), y con un ídolo conocido como "El Dragón de Oro" que puede (o no) estar relacionado con los otros tres "Dragones de Oro" de Garland, budokas protagonistas de las novelas que Juan Gallardo escribió para la colección Kiai.
La verdad, esta novela está muy bien, y sólo falta que aparezca el Yeti en plan invitado especial. La recomiendo. (Y se ha ganado una relectura; yo, personalmente, pienso revisitar "El tempo de los siete ídolos". Y en algún momento me gustaría probar el arra, un aguardiente de Bhutan que beben los lamas de esas tierras y que tiene que estar de puta madre).

Selección Terror nº43, portada de Alberto Pujolar, 1974

miércoles, 5 de junio de 2013

Micro Reseña 12: "Los ojos de la iguana", Curtis Garland


"Los ojos de la iguana", Curtis Garland (colección Tam Tam, Bruguera).
El maestro Juan Gallardo Muñoz revisita "La criatura de la laguna Negra" (alias "La mujer y el monstruo") de Jack Arnold en una aventura protagonizada por un mercenario bueno.
Otro entretenidísimo disparate garlandiano de jungla y monstruos. 
Me lo he pasado genial.

Micro Reseña 04: El cráter del terror, Curtis Garland


“El cráter del terror”, por Curtis Garland (Juan Gallardo Muñoz; colección Tam Tam nº64, Bruguera, agosto 1983. No sabemos de quién es la portada).

Otro título divertidísimo del gran Juan Gallardo, en esta ocasión con reminiscencia challengerianas (por el profesor George Edward Challenger), y personajes con nombres/homenaje a espuertas: Se puede rastrear por aquí a Sax Rohmer, a Oscar Wilde, a Mark Twain, y por supuesto, a Arthur Conan Doyle. ¿Una revisitación de “El mundo perdido”? Por supuesto. Pero ¿una revisitación tramposa? A más no poder, amigos.
Y por supuesto, en esta historia, nada (o por lo menos, lo obvio) no es, en absoluto, lo que parece.
Y lo que es más: Si digo que el desenlace final me dejó con la boca abierta ¿os lo creeríais?

Pues es cierto. ¡Viva el dislate!