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domingo, 12 de abril de 2015

Micro Reseña 103: "Los dioses lloran sangre", de Curtis Garland

La Conquista del Espacio nº256, ilustración de Salvador Fabá, 1975. (Fuente: http://bolsilibrosbruguera.globered.com/, página de Miguel Ángel Linares sobre bolsilibros)

"Los dioses lloran sangre" de Curtis Garland (Juan Gallardo Muñoz; La Conquista del Espacio nº256, Barcelona, Bruguera, julio de 1975; portada de Salvador Fabá. También Ciencia Ficción nº21, Astri, diciembre de 1987; portada de Prieto Muriana).
 
Ciencia Ficción nº21, de Astri, 1987. Ilustración de Prieto Muriana para Agencia Norma.

Una novela flojucha para mi gusto, que tiene un punto de partida maravilloso: estamos en el "agitado siglo XXI" y un astronauta que ha viajado "a donde ningún otro hombre ha llegado antes" regresa convertido en una estatua de oro que sangra rubíes... Su nave experimental es un amasijo de metal, y él es un enigma para la ciencia. Nuestro protagonista, comandante del Cuerpo de Astronáutica, sufre una experiencia cuasi paranormal cuando encuentra una extraña flauta entre los restos de la nave siniestrada, el Tritón Solar, y contempla los ojos ambarinos de una extraña mujer que le pide ayuda desde algún lugar, acaso al otro extremo del universo o más allá...
La posibilidad de resolver el misterio del hombre de oro pasa por utilizar la versión mejorada del Tritón Solar, una nave llamada Galactus (ejem), pero no hay intenciones de repetir el viaje... No obstante, cuando unos malosos liderados por una turgente malvada secuestran el Galactus con el comandante y con la guapa doctora Crabbe a bordo, ya sabemos que no nos vamos a quedar con las ganas de conocer la solución al enigma...

Como decía, una novela con su encanto estelar, pero que no resiste comparaciones con otras de las muchas buenas historias de ci-fi del maestro Juan Gallardo.
Otras reseñas de este mismo título en Bosilibros de Juan Castillo y en Reinos de mi imaginación de Juan Antonio Herrera. A estos compañeros les ha gustado más que a mí, así que, denle una oportunidad, aunque no sea más que para conocer al murciélago de ojos de plomo y a la diosa araña.

viernes, 2 de mayo de 2014

Micro Reseña 89: "Ahorcado, dame tus ojos", de Curtis Garland


"Ahorcado, dame tus ojos" de Curtis Garland (Juan Gallardo Muñoz; Thanatos nº13, Ediciones Forum, Barcelona, marzo de 1985. Portada de Prieto - Agencia Norma).
 El gran Juan Gallardo, en esta su etapa post-Bruguera, nos ofrece una de sus producciones gótico hammerianas más explícitas, aunque no basada en ningún film de la productora británica que yo conozca:

Estamos en algún momento del siglo XIX (finales) y el doctor Frank Shelley, salido del londinense Bart's (el hospital donde hizo las prácticas y estudió el buen doctor John H. Watson), va de camino a algún rincón centroeuropeo para tratar los extraños males de un Gran Duque. Ya cerca de su destino, la diligencia se detiene en mitad de la noche justamente al lado de un ahorcado, otro noble, en este caso un criminal al estilo Giles de Rais, al que el pueblo ha juzgado, condenado y ejecutado. Mientras la diligencia sigue de camino, un par de figuras envueltas en macfarlanes salen de la arboleda, descuelgan al ahorcado, lo decapitan y se llevan la cabeza en una caja de sombreros.
El joven doctor Shelley, a su llegada a la mansión/castillo, se encuentra con el Gran Duque, su exhuberante amante (salida directamente de algún cartel de la Hammer, una vez más), y el siniestro, psicopático y odioso hijo ciego del patrón, un niñito que se dedica a sacarle los ojos a cada bicho que cae en sus manos...
Junto con Shelley llega la nueva institutriz austríaca que habrá de enderezar al chaval... pero eso sucede, claro, después de que los misteriosos trasuntos de Burke y Hare (o de Frankenstein y su jorobado) hayan realizado una operación quirúrgica condenada por hombres de ciencia y, sobre todo, por la iglesia...
Y el niño, milagrosamente, vuelve a ver. Y por supuesto, los crímenes comienzan a sucederse (ojos fuera todo el rato y otras lindezas...), y nadie parece estar a salvo, aunque todos sepamos que el doctor Shelley es el bueno de la película y que, al final, tendrá que casarse con alguien por obra y gracia de Curtis Garland...

Más desparramada, gore y splatter que otras novelas del Maestro, "Ahorcado, dame tus ojos", me ha parecido un típico Garland de terror victoriano, con sus referencias obvias a clásicos del terror y a las turgencias femeninas. No es, ni de lejos, la mejor obra de Juan Gallardo, pero la ejecución es impecable, los ambientes son perfectos (siempre hay un majísimo perrito junto al fuego que se percata de que en la sombrerera hay algo raro), y aunque a mí no me ha matado la historia, reconozco que está bastante, bastante bien. Tanto, que diversos amigos de La Tercera Fundación tuvieron a bien comentar esta obrita en su imprescindible base de datos: aquí tienen el enlace para leer dichas opiniones.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Micro Reseña 81: "Un yanqui en la corte del rey marciano", Law Space


"Un yanqui en la corte del rey marciano", de Law Space (Enrique Sánchez Pascual; Espacio: El Mundo Futuro nº73, 1957. Maravillosa portada del misterioso Cha Bril (o Cha' Bril), que merece un post aparte. También en Galaxia 2001 nº59, EASA-Andina, 1977; portada de Prieto Muriana).

Tanto Law Space como Cha Bril (y que a nadie se le ocurra restarle mérito a este brillantísimo ilustrador desconocido) han conseguido de nuevo trasladarme a la época en que los platillos volantes sobrevolaban América, poco antes de que Rod Serling hiciera que medio mundo viajara hasta "La Zona del Crepúsculo" (o "La dimensión desconocida", si lo prefieren ustedes), con esta historia que, a diferencia de las novelitas de ciencia ficción que se publicaban contemporáneamente en Luchadores del Espacio (de Editorial Valenciana) o en la bastante posterior La Conquista del Espacio (de Bruguera), transcurre en el presente (1957) y no en ese lejano (y erradísimo) futuro que podríamos denominar "los albores del siglo XXI"...


Una pareja de ricos texanos visitan New York y terminan en el planetarium de unos grandes almacenes, donde un imitador de Tyrone Power explica al público qué clase de salvajes atrasados son los marcianos y cuánto bien les hará que las buenas gentes de la Tierra les lleven su cultura, sus ciencias y sus artes. Pero hay alguien que no comparte la opinión de John Hervas, el actorzuelo que predica la inferioridad de los habitantes de Marte.
De modo que Timún, que parece un humano normal y corriente, hace una visita al bueno de John y se lo lleva a su planeta (con casa y todo) para enseñarle qué es lo que se cuece en Marte realmente. El destino de Hervas estará ligado, por supuesto, al del monarca marciano...
Con un arranque moralino, buenrollista, edulcorado y casi disneyano se abre esta novelita de Enrique Sánchez Pascual... que pronto empieza a disonar y se convierte en una auténtica pesadilla, pero no para el incauto lector, que se las prometía muy felices con una comedieta de sonrisa fácil, sino John Hervas, que empieza a descubrir que todo lo que le ha contado Timún, todas las maravillas y buenas vibraciones que transmiten los marcianos, pueden ocultar un secreto en verdad horripilante... La primera pista la obtendrá el protagonista en Deimos, antes de llegar a Marte, donde una chica preciosa se cuela en su "casa interplanetaria"... La damita parece asustada, ni siquiera puede hablar, confiesa que ella también es una terrícola... y muere antes los ojos del trasunto de Tyrone Power, asesinada a distancia por una fuerza desconocida...

Sinceramente, servidor esperaba que "Un yanqui en la corte del rey marciano" fuera lo que parecía, esto es, un homenaje a la novela artúrica de Mark Twain... Pero no. Resulta que Law Space tenía algo mucho más perverso en mente, y nos lleva de la mano con esa sonrisa estúpida que dice "estoy viendo La casa de la pradera" para dejarnos con la mandíbula desencajada ante los horrores que se avecinan.
Aunque no está exenta de defectos deusexmachinistas (sobre todo en las últimas páginas de la historia), esta novela es muy recomendable, muy disfrutable y muy reinvindicable.
En las últimas páginas, Law Space nos ofrece una breve "fiction story" (así la llaman en el libro) con un relato de ambientación decimonónica pasada por el tamiz de los estudios Universal (y sobre todo, el "Frankenstein" de James Whale) para contarnos una fábula sobre un científico loco alemán (con castillo incluido) que está empeñado en construir una criatura artificial: el cuento se titula "El primer robot", y al margen del anacronismo que supone la utilización del término acuñado por Karel Capek en los años 20, me ha parecido muy bueno. (Este cuento, por supuesto, no está incluido en la reedición de la novela que se hizo en los años 70 en la colección Galaxia 2001).


Reproducción (ínfima y con marca de agua de Tercera Fundación) de la portada de Prieto Muriana para la reedición de 1977 de esta novela, en Galaxia 2001 nº59. Al parecer, no contiene el relato de complemento.