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miércoles, 14 de mayo de 2014

Micro Reseña 99: "Invasor del más allá", A. Thorkent

"Invasor del más allá", de A. Thorkent (Ángel Torres Quesada; La Conquista del Espacio nº143, Bruguera, Barcelona, 1973. Portada de Ángel Badía Camps).

He hecho una pequeña trampa y he leído esta novelita en la reedición de Ediciones B, "El Orden Estelar" nº4, Barcelona, 1998. Creo que es una versión idéntica a la original, y muy distinta de la que se editó en Robel, como explico más adelante... Si estoy equivocado, agradeceré cualquier corrección al respecto.

 Traoll va a ser juzgado por sus crímenes en un planeta donde hace mucho, mucho tiempo que los jueces son innecesarios. Se considera que Traoll es un atavismo, una regresión innominable que ha intentado resucitar la animadversión existente en el pasado entre los delgaduchos rills y los cabezudos attolianos, dos razas que nacieron y evolucionaron en un mismo planeta y que durante siglos se enfrentaron en una guerra atroz. Todo aquello había quedado atrás, hasta que el terrible Traoll empezó su campaña para acabar con los rills.
La sentencia, de acuerdo con el juez, tendría que haber sido la muerte. Pero la pena máxima se descartó en Attol en el pasado, de modo que la condena para este desequilibrado que, al mismo tiempo, es una mente privilegiada y el mayor científico que ha existido nunca en el planeta, consistirá en enviar a Traoll muy lejos, en una nave que vagará eternamente sin rumbo... Las opciones para el condenado son pocas: la reflexión o el suicidio. Y la pena, según attolianos y rills, es justa.
Así, Traoll es expulsado para siempre, vaga durante siglos por el espacio en una cárcel volante que lo lleva más allá de su galaxia, a muchos años luz... hasta que una nave desconocida se cruza en su camino y, por supuesto, sucede lo inevitable...

Una novela del Orden Estelar de Thorkent, protagonizada no por los habituales Alice Cooper o Adan Vilagrán, sino por el mayor Loff Lumpel, que se encuentra con una situación bastante insólita: unos bestiales e inexplicables ataques a granjeros del agrícola planeta Ompya.
Ademas, esta es la primera de las historias de la "serie múrida", protagonizada por los bichos que Ángel Badía retrató en la portada. Curiosamente, en sus estudios sobre la obra de Thorkent, Carlos Saiz Cidoncha agrupó esta serie de cuatro novelas, de las cuales la primera y la cuarta ("Guerra en el triángulo solar", de la que hablaremos en breve) también forman parte de la saga del Orden Estelar, pero no la segunda ni la tercera.
En su revisión para la edición de Robel, el autor retocó la tercera de la serie múrida, "Surgieron de las profundidades", para encajarla en la saga principal (de esto también hablaremos pronto). Y la segunda novela, "La amenaza múrida", no la tengo (pero la tendré).
Al margen de estas cuestiones bibliográficas, la recomiendo fervorosamente. Muy disfrutable, muy divertida.
(Si no me equivoco, y tal y como indica esta reseña online, en la reedición de Robel de "Invasor del más allá" -volumen 17-, Thorkent sustituyó a Loff Lumpel por Vilagrán... y me gustaría saber cómo arregló ciertos detalles, como la trama amorosa entre el mayor del Orden Estelar y la chica guapa de turno...)

ÍTEM MÁS: Después de colgar esta reseña, el amigo Rubén Soto nos envía el enlace de la extensa reseña de José Carlos Canalda Cámara, donde explica con pelos y señales la relación entre las dos versiones de esta novela. Pero ¡cuidado!, que el artículo la cuenta enterita; espera a leerla para entrar aquí.

miércoles, 30 de abril de 2014

Micro Reseña 87: "Las ratas están locas", de Curtis Garland


"Las ratas están locas" de Curtis Garland (Juan Gallardo Muñoz; Selección Terror nº181, Bruguera, Barcelona, agosto de 1976. Portada de Desilo).

Para esta curiosa novela, a caballo entre película de James Bond (pero sin James Bond) y novela de terror ratesco de James Herbert, el Maestro Juan Gallardo se marcó un comienzo con ecos de la maravillosa serie televisiva "El Prisionero" de Patrick McGoohan, con un villano, como decíamos, a lo Doctor No, y un fofo protagonista que no es otra cosa sino el consabido periodista intrépido/víctima que poco tiene de heróico y mucho de galán ñoño de segunda categoría.
La historia transcurre en el futuro (concretamente en el año 1988) y, al contrario que en las novelas de Johnny Garland, el mundo no ha devenido en un lugar perfecto, con naves voladoras que nos llevan a Marte cuando se nos antoja, sino que por una vez, se parece mucho a lo que fue el año 1988. Hay grupos terroristas absurdos que pululan por aquí y por allá, catástrofes naturales, etc... En este realista contexto, el periodista Alex Miller -un hacha en su oficio- recibe una exclusivísima invitación del premio Nobel Arístides Markiewicz para una reunión de gravísima importancia que tendrá lugar en la Nochevieja de 1988, en un refugio secreto de las Montañas Rocosas. Se prometen revelaciones que harán cambiar el curso de la historia.
Alex, por su puesto, tiene una novia (Crystal) que no podrá acompañarlo a la dichosa reunión secreta... La chica es tan maja que ni siquiera se enfada porque su hombre vaya a pasar el Año Nuevo en algún lugar desconocido y vete a saber con quién. Así da gusto.
El problema es que, cuando Alex regresa, trae consigo una secretaria macizorra salida de la nada -cosa que no le hace ninguna gracia a Crystal-, y a todo esto, el mundo está sufriendo una paulatina invasión de ratas inteligentes asesinas -pero no gigantes ni de Sumatra, mecachis-.
Y... bueno, pues eso es lo que hay si no queremos destripar la novela a los lectores.
Entretenida, sin demasiado terror y sin demasiado asquito, gore ni chicha sanguinolenta, a pesar de que la historia se prestaba sobremanera. En fin, un Garland siempre se deja leer bien.

Otra reseña de esta novelita en el blog The Jamaa Fanaka Experience.