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jueves, 15 de agosto de 2013

Micro Reseña 66: "Cazadores de vampiros", Lem Ryan


"Cazadores de vampiros", de Lem Ryan (Francisco Javier Miguel Gómez; California nº1400, Bruguera, 1983).

Ahora sí: ¡un auténtico "Drácula en el Oeste"! ¡Sin condes imitadores! ¡Sin Scooby Doo!

¡Sí!
¡Drácula!
¡En el Oeste!
Tras las aproximaciones de Silver Kane (que inauguró el género ranchodraculiano con -obviamente- "Rancho Drácula", y que podéis descargar aquí GRATIS y CON PERMISO DEL AUTOR, Francisco González Ledesma), y de las incursiones de Donald Curtis (Juan Gallardo Muñoz, por supuesto; ya hemos hablado aquí de estas novelas, aunque tenemos pendiente "Drácula West"), el gran Lem Ryan, creador de híbridos, consiguió colar en 1983, en la colección California de Bruguera (una de las muchas dedicadas al western), una novela en la que, por fin, el Conde Drácula iba al Oeste... con todas las de la ley.

(Por cierto: más información sobre el género ranchodraculiano en el volumen "Sherlock Holmes en Rancho Drácula", que se vende por correo por 8 euritos -gastos de envío incluido-, firmado por el autor y, si lo quieren ustedes, también por Norm Eldritch).

Jonathan Baker (sic, quizá... pero no) llega a San Francisco con una misión que está relacionada con lo que sucedió meses atrás en Sighisoara (Rumanía), "tierra de leyendas y de supersticiones, de ajos, de cruces... Y de vampiros".
Y es que Baker transporta una cajita de metal pintada de negro -no muy distinta de una cajita de metal que se guardaba en la banca Cox & Co. y que pertenecía al doctor John H. Watson- que contiene las cenizas de... ¿adivinan ustedes quién?
Baker tiene intención de ocultar la caja en un lugar donde nunca nadie pueda encontrarla, donde nunca nadie pueda abrirla y desatar de nuevo "una peste mayor, más virulenta y espantosa que cualquiera de las conocidas".
Ah, las buenas, vanas intenciones...

No vamos a spoilear ni a sinopsear una sola línea más, aunque diremos que el buen gunman Jonathan (sí, otro Jonathan) McIntire va a tener trabajo en la gran ciudad, que es muy difícil contener la plaga guardada en esa moderna Caja de Pandora, y que el incendio de San Francisco fue una nimiedad comparado con... pero no, no, no vamos a dar detalles.

Este es uno de esos bolsilibros con sabor Hammeriano (y su punto de Bonanza y los Cartwright) con deliciosas y sangrientas referencias a Jack el Destripador; un Weird Western victoriano que realmente DEBES TENER Y LEER... y que ahora, sí, desde hoy mismo (15 de agosto de 2013), PUEDES TENER Y LEER.

Y es que nuestro amigo Ryan ha puesto en marcha el crowdfunding para publicar su nueva novela lovecraftiana, LA FRATI NIGRA, y entre las recompensas que se ofrecen está UNA NUEVA EDICIÓN de este "Cazadores de vampiros", revisado, recocido y servido directamente por el autor para TODOS LOS QUE HEMOS SUPIRADO DURANTE AÑOS por tener entre nuestras manos esta magnífica historia de terror y pistoleros.
Bien, pues AHORA SE PUEDE.
Esta es la dirección del crowdfunding de LA FRATI NIGRA:



Por 15 euros, el señor Lem Ryan os enviará a casa "La Frati Nigra" firmada y dedicada.
Y por 25 euros os enviará eso, más la nueva edición de CAZADORES DE VAMPIROS.
No sé qué diablos estáis esperando, amigos... Ah, claro... es que no lo hemos dicho todo:

POR 30 EUROS, Lem Ryan os enviará a casa "La Frati Nigra", "Cazadores de vampiros" y LA HASTA AHORA DESCONOCIDA Y PERDIDA NUEVA AVENTURA DE SU MÁS CÉLEBRE PERSONAJES, "KATHAM Y LAS SOMBRAS DEL CAOS", una novela de la que ya hablamos aquí hace poco tiempo...

Hay más recompensas, por supuesto... y quiero recordaros (o explicaros a los que no lo sepáis) que ESTOS LIBROS SÓLO EXISTIRÁN SI EL CROWDFUNDING ALCANZA SU OBJETIVO DE RECAUDAR 3.000 EUROS.
Así que, será mejor que no os esperéis a verlos en tiendas o en el kiosco de la esquina, porque (para bien o para mal) eso es cosa del pasado.
APOYAD AHORA EL CROWD DE LEM RYAN.



Entra en la página, echa un vistazo a las recompensas, lee el proyecto... YO YA LO HE APOYADO.



NUEVO: La portada moderna para la nueva edición de "Cazadores de vampiros", obra de José Baixauli:

lunes, 5 de agosto de 2013

Micro Reseña 63: "Safari en Venus", Johnny Garland

Dedicado a Andrés Peláez Paz, curtisólogo.
Gracias especiales a Patxi Larrabe
por proporcionarnos tan generosamente este ejemplar.


"Safari en Venus" de Johnny Garland (Juan Gallardo Muñoz; publicada originalmente en Espacio: El Mundo Futuro nº260, Toray, 1961; portada de Balloso. Reedición en Galaxia 2001 nº339, EASA, hacia 1984; portada de Vicente Cebollo).

Mi gran amigo, el curtisólogo Andrés Peláez Paz, me comentó hace unos meses acerca de esta novela: "Pues... es lo que parece: un safari en Venus".
Me quedé estupefacto con aquel sucinto comentario a mi pregunta "¿Y qué tal esa novela de Curtis?" y, sinceramente, no sé qué diablos me esperaba cuando empecé a leerla... pero seguro que no es lo que ustedes verán a continuación:

Como sucede en las novelas garlandianas de ciencia ficción de los años 50 y 60, la acción comienza en un escenario futurista no demasiado lejano (en este caso estamos, creo, a finales del siglo XXI) en el que, tras el paso del año 2000, el mundo ha prosperado y se ha convertido en un lugar cómodo, justo y, en general, mucho mejor para toda la humanidad. (Ver, por ejemplo, mi reseña a "Capitán Átomo", que transcurre, por así decirlo, en este mismo "universo paralelo a nuestra distopía actual").
Pero, como dice uno de los personajes de esta novela, "...creo que no todos los delincuentes fueron exterminados, ni mucho menos". Y es que hay un misterioso individuo que se hace llamar Mr. Puma, el cual anda por ahí robando valiosísimas piedras preciosas traídas desde Marte (joyas como la "auxalia") a los coleccionistas y entidades más poderosas... ¡y no hay forma de atraparlo!
Se trata de un ladrón osado y elegante (al que se nombra en la novela como "un nuevo Raffles", cosa que me encanta), capaz de adoptar cualquier identidad, que jamás ha hecho daño a nadie, y que las autoridades no pueden atrapar pues es tipo realmente astuto.
Por otra parte, el director de cierto Zoo Espacial ha decidido montar un safari a Venus, pues las trece expediciones realizadas a dicho planeta de entorno hostil no han regresado nunca ni con un mal bicho. Y para ello, el director Arnold decide contratar a un equipo de científicos, a un tirador egipcio llamado Ramar Bey, y al más famoso (e iracundo) de los cazadores modernos, Victor Kellog. (Kellog es el ejemplo viviente de lo que se entiende por "un mal hombre": se casó con su bella mujer por dinero, la maltrata abiertamente y la tiene atemorizada... y además, se la piensa llevar a Venus con sibilinas intenciones criminales...)
A todo esto, el cerco empieza a cerrarse sobre Mr. Puma (cuya identidad nos es desconocida), pues su último robo ha sido demasiado audaz y no hay forma de salir de la Tierra porque todos los vuelos interplanetarios (a Marte, a la Luna, etc.) están contraladísimos... ¿Todos? No, porque, como bien cavila Mr. Puma, ¿quién registraría el equipaje de unos expedicionarios que van de safari a Venus?
Y a partir de aquí: ¡Monstruos en Venus! (El primero es nada menos que la larva de "un gusano desconocido para la ciencia", de proporciones ciclópeas y que, cuando sangra, su líquido vital se convierte en ¡miles, millones de nuevas larvas carnívoras, devoradoras, insaciables! Cosa que guarda cierta relación con "Los náufragos de Venus", novela del presente autor que se puede precomprar por correo postal AQUÍ). ¡Y traiciones! ¡Y peleas entre los expedicionarios! ¡Y asesinatos en Venus! ¡Y... romances! ¡Y más gusanos que devoran expedicionarios (en modo gore/splatter)! ¡Y juego sucio! ¡Y plantas vivientes e inteligentes que tampoco le hacen ascos a la carne terrícola! ¡Y pseudo-cangrejos gigantes! ¡Y...!

Y en este punto es donde yo me pregunto: ¿Qué diablos entiende mi buen amigo Andrés Peláez Paz por "un safari"? Porque yo había pensado en unos tipos de caza por el Congo venusiano, y no en una trama policíaca/melodramática salpicada de magníficos monstruos...

¡Qué gran novela, amigos! ¡Qué gran novela!

Cubierta de la primera edición de "Safari en Venus", en la colección Espacio: El Mundo Futuro nº260, de Toray. Portada de Balloso. No hemos conseguido imagen limpia ni a mayor resolución. Es una pena, porque la escena (y el monstruo) de la cubierta aparecen en la historia.



lunes, 29 de julio de 2013

Micro Reseña 60: "Katham y las sombras del caos", de Lem Ryan


"Katham y las sombras del caos", de Lem Ryan (Francisco Javier Miguel Gómez; Selección Terror, número especial fuera de colección, Bruguera, febrero de 1985).

INCISO: ¿QUIERE TENER Y LEER ESTE BOLSILIBRO QUE USTED PRESUME QUE NO EXISTE? ¡APOYE EL CROWDFUNDING DE LEM RYAN PARA PUBLICAR "LA FRATI NIGRA" Y CONSIGA "Katham y las sombras del caos" y una nueva y exclusiva edición de "Cazadores de vampiros".
SIGA EL ENLACE:






AVISO: Esto no es, en sentido estricto, una micro reseña. Continúen y comprenderán de qué va esto...



Después del affaire garlandiano (o curtisiano, que de ambas formas puede y debe decirse) de "Monstruos en Baker Street", nos hemos encontrado en los rincones más insospechados de Facebook con la cubierta que encabeza esta entrada del presente blog: una novela de Selección Terror totalmente descatalogada, hasta el extremo de que parecía una de esas bromas (aunque yo prefiero llamarlas "paraficciones") para connoiseurs a las que somos tan aficionados algunos.
Cualquiera que compruebe los exhaustivos listados de coleccionistas e investigadores se dará cuenta de que "Katham y las sombras del caos" no es una obra catalogada de Lem Ryan, y que Katham es uno de los personajes más queridos por el autor (quien le dedicó dos novelas, "La espada de Katham" (Héroes del Espacio nº161, Bruguera, mayo de 1983) y "Espada y brujería" (Héroes del Espacio nº175, Bruguera, septiembre de 1983), y al menos una tercera, "La torre de piedra" (Héroes del Espacio nº215; ver nuestra reseña), que Ryan hubo de reconvertir en una novela genérica). El avispado lector también sabrá que "Sombras del caos" (también reseñada aquí) es quizá la obra más conocida de este escritor por diversos motivos: porque es una de las poquísimas novelas de a duro relacionadas directísimamente con los Mitos de Cthulhu de H.P. Lovecraft, y porque además de su primera edición en la colección Héroes del Espacio, ha tenido recientemente una nueva vida en la revista Delirio (en esta versión, la historia tiene no un nuevo final, sino la conclusión que Bruguera no permitió que los lectores conocieran).

Muchos han mirado la cubierta de esta obra abiertamente mitográfico creativa con algo más que escepticismo. Pero ahora, el mismísimo autor sale a la palestra para dar una pequeña lección de humildad a los expertos: está claro que hay obritas, aquí y allá que, por los más diversos motivos, no tuvieron una distribución tan amplia como la de otros títulos, sólo llegaron a América Latina, o se quedaron en un puñado de pruebas de imprenta.
Como ustedes querrán saber qué ha sucedido, los emplazo a que visiten el blog de Lem Ryan y vean (y lean) con sus propios ojos un fragmento auténtico y reconocido de "Katham y las sombras del caos" y, con suerte, también podremos ver (y leer) el resto antes o después.
(Sin duda alguna, el autor guarda muchas balas en la recámara...)

NUEVO: otro fragmento de "Katham y las sombras del caos"


martes, 23 de julio de 2013

Micro Reseña 58: "Los crímenes del invisible", Curtis Garland


"Los crímenes del invisible", de Curtis Garland (Juan Gallardo Muñoz; Selección Terror nº408, Bruguera, diciembre de 1980. Portada de Agencia Norma).

Segunda incursión (aunque en realidad, es la tercera... véase "El discípulo de Frankenstein" y también "El pánico invisible", del mismo autor) de Juan Gallardo en el tema wellsiano del Hombre Invisible.
Desmond Darnell, un maníaco homicida escapa de un manicomio inglés, se cepilla a un médico y a una enfermera y, por el camino, también a dos científicos chiflados que estaban haciendo unos experimentos bastante raritos...
A todo esto, un compañía de teatro de Grand Guignol llega al pueblecito donde el loco en cuestión descuartizó a unos cuantos vecinos. En el pueblo aún no se han enterado de que hace dos meses, Darnell se fugó de su encierro... pero ahora se van a dar por aludidos, pues el asesino ha regresado... ¡y es invisible!
Otra excelente revisitación garlandiana, con muchas (y bastante creíbles) escenas dramáticas dedicadas a la troupe teatral: debemos recordar que Gallardo realizó sus pinitos en el escenario, y que en esta novela aprovechó para contar algunos de los encuentros y desencuentros que vivió en sus carnes... y de paso, relatar un buen thriller fantástico.
Aunque no se especifica la época en que transcurre la historia, tiene ese sabroso ambiente victoriano con las que Curtis imbuye muchas de sus obras, incluso cuando no tienen lugar en el siglo XIX, como ocurre con ésta.
Muy recomendable.

CON RESPECTO A LA PORTADA:
Pues sí, está acredita como de "Norma" (Agencia Norma, entendemos), que en este caso recurrieron a una imagen utilizada ya en muchas ocasiones, y que corresponde a un fotograma de la adaptación cinematográfica realizada en 1935 por Karl Freund (con Peter Lorre) de la novela de Maurice Renard "Las manos de Orlac" (1920). Aquí tienen ustedes unos cuantos ejemplos de este reciclaje:


El fotograma original
Portada de una revista de cine de 1935


Programa de mano español de la época en que se estrenó la película

Portada de Basil Gogos para Famous Monsters of Filmland nº63 (marzo de 1970)
Me quedo con las ganas de saber quién, en Norma, hizo la versión de esta imagen clásica para la novelita de Curtis Garland...

ÍTEM MÁS: Nuestro amigo Carlos Díaz Maroto ha identificado los ojos de la izquierda de la portada de "Los crímenes del invisible": se trata de los ojos del actor Conrad Veidt en "El gabinete del doctor Caligari" (qué vista la de Carlos, por favor...)
Aquí los tienen:

lunes, 22 de julio de 2013

Micro Reseña 57: "Cómic de terror", Adam Surray

Esta micro reseña está dedicada a Sergio Bleda y a la sección de cómic de la Miskatonic University.


"Cómic de terror", de Adam Surray (José López García; Selección Terror nº376, Bruguera, mayo de 1980. Portada de Antonio Bernal).

Sorprendente, impresionante, imprescindible y muy violenta historia sobre Charles Williams (no el famoso novelista de serie negra; aunque me temo que el nombre no es coincidencia), un aspirante a dibujante de tebeos en los Estados Unidos cuyo estilo demasiado clasicón no es del gusto de editores como DC y Marvel Comics, Warren (todos ellos citados tal cual en la novela), o la californiana Aldrich Publishing Co., empresa editorial de historietas especializada en pornografía violenta, parodias salaces de personajes clásicos, y tebeos de terror sangriento y visceral.
Lo que le están pidiendo al bueno de Charles, que acaba de salir del psiquiátrico después de diez años de internamiento, es sexo y violencia. Y Charles, cuyo sueño es ser un dibujante de comics profesional, piensa darles sexo y violencia. Ultrarrealista, a ser posible.
Si la Aldrich Publishing edita a personajes como Star-Girl, que es una suerte de Barbarella pero con escenas porno muy explícitas (todo tipo de orgías con alienígenas y monstruos, lo que me lleva a pensar en "Druuna" de Eleuteri Serpieri, creada en 1985; recordemos que la presente novela se publicó en 1980), lo que le gusta a Charles Williams son los clásicos de la King Features Syndicate. Así que decide tomar muestras del natural, inspirado en las novias de los personajes más famosos, y ayudado de la siempre buena y fiel guía de teléfonos, busca (para abrir boca) a las Diana Palmer de California, y encuentra a una que es clavadita, clavadita, clavadita a la novia de The Phantom, el famoso personaje de Lee Falk. Y el bueno de Charles, armado con una taladradora, realiza su primer trabajo.
Luego le tocará a Narda, la novia de Mandrake el Mago.
Y después...

Este es la delirante sinopsis de este relato, splattler y gore a partes iguales, muy bien escrito -ya decíamos en una reseña anterior que Surray, al igual que Joseph Berna, era aficionado a los puntos y aparte; pero hace un uso mucho más inteligente que Berna de la técnica rellenadora de páginas y hasta se puede hablar de que tiene estilo propio-, muy agradable de leer -en el sentido de que es una buena historia, aunque tiene sus momentos de revolver las tripas por lo truculento de las descripciones-, y muy correcto. De hecho, me parece una novelita cojonuda y muy original.
Las referencias comiqueras son constantes (por ahí desfilan no sólo personajes como Flash Gordon, Rip Kirby o el Príncipe Valiente, sino también autores como Alex Raymond, Sy Barry, Burne Hogarth y algunos más), y ni siquiera es una apología de "lo peligrosos que son los cómics de terror para la moral y para la salud mental", pues Surray se entretiene en explicar que el chalado de turno ya estaba como una regadera desde antes de que le diera por coleccionar tebeos viejos, por escuchar las voces de los personajes en su cabeza, y por buscar a las novias de los héroes para aprender anatomía con ellas.

Mención aparte merece la portada de Antonio Bernal, que me ha parecido acojonante y casi que única entre las muchas cubiertas de Selección Terror: Creo que logró conjuntar muy bien el estilo pretendidadamente hiperrealista de las ilustraciones de la colección con el tono que se le presuponía entonces a los tebeos.

¡Qué gran novela de a duro, amigos!

sábado, 20 de julio de 2013

Micro Reseña 56: "Pacto... ¡después de morir!", Curtis Garland


"Pacto... ¡después de morir!", de Curtis Garland (Juan Gallardo Muñoz; Selección Terror nº195, Bruguera, noviembre de 1976. Portada de Antonio Bernal).

¡Otro cuasi-pastiche sherlockiano! (O al menos, conandoyleano...)

Estamos en 1890 (aunque al principio del texto se insinúa, por medio de lo que es claramente una errata, que estamos en 1850). Un joven abogado e investigador amateur, Victor Talbot, asiste a una reunión en Kearney Castle, donde hace diez años tuvo lugar un doble crimen resuelto sólo a medias... y los invitados a dicha reunión son ¡los sospechosos de entonces!
Hasta ahí, tenemos un planteamiento a lo "Diez negritos" de Agatha Christie, ¿verdad? Pues no, porque los tiros van por otro lado, ya que la primera parte de la novela -la mejor parte, por cierto- narra con pelos y señales el viaje nocturno de Talbot a su destino, su encuentro con unos salteadores, la aparición de un hombre misterioso llamado Manfred Graham -cuya descripción nos recuerda remotamente a la de algunos justicieros oscurillos, como la Sombra- que le salva el cuello al joven investigador, y que le habla de su inminente muerte en Kearney Castle... y de la posibilidad de que regrese, tan sólo en espíritu, a resolver el misterio de ¿quién le ha matado a usted?
Y, obviamente, eso es lo que sucede...
Si a esta idea le añadimos el detalle de que el joven Talbot es primo (lejano, aseguran los personajes del texto) de Arthur Conan Doyle, de quien Victor ha heredado el gusto por los misterios, nos encontramos con una idea bastante curiosa o, cuando menos, interesante.
Sin embargo, la novela va perdiendo fuelle en cuanto el detective aficionado muere y queda en manos de los sospechosos, que se limitan a acusarse mutuamente, a desmayarse, a gritar porque creen que han visto al fantasma de Talbot...
No está mal; se desperdician muchas posibilidades -sherlockianas- y argumentales (ojalá Curtis hubiera aprovechado más a Manfred Graham, que es un gran personaje), pero en fin, tira que te va. Y la portada de Antonio Bernal me gusta mucho.

martes, 16 de julio de 2013

Micro Reseña 53: "Cuando tiemblan los cipreses", Curtis Garland



"Cuando tiemblan los cipreses", de Curtis Garland (Juan Gallardo Muñoz; Selección Terror nº515, Bruguera, 1983. Portada de Desilo, reciclada de Selección Terror nº183).


Más mitología creativa (al estilo Farmer de "A Feast Unknown").
¿En quién se basó Stoker para crear al vampiro Drácula? No sólo en Vlad Tepes, sino en... ¡el barón Vrolock! (Recordemos a otro inspirador garlandiano de Stoker, el barón de Kronsteadt, que aparecía en "Los dientes del murciélago" -y según servidor de ustedes, en la apócrifa "Monstruos en Baker Street"-. También deberían leer ustedes la micro reseña sobre "La maldición del vampiro plateado", con Drácula en la India).

Un Van Helsing (llamado aquí por otro nombre) y su hija (muy pequeñita) hicieron lo que había que hacer con el Rey de los Vampiros en su momento, pero... ¡Vrolock a vuelto! ¡A los Estados Unidos! ¡En los años 20! ¡Y en busca de venganza! Y... ¡es venganza de la buena!
Una muy buena revisitación draculiana, de la que no puedo aportar ahora mismo más detalles porque no tengo a mano la obra en cuestión y la leí hace ya unos meses...
No obstante, la recomiendo fervorosamente, pues encontraréis -además del asunto mitográfico creativo- un par de escenas realmente espeluznantes. ¡Bravo!



Selección Terror nº183, portada original de Desilo (Desiderio Babiano Lozano Olivares), 1976

viernes, 12 de julio de 2013

Micro Reseña 52: "El fantasma de Baker Street", Curtis Garland


"El fantasma de Baker Street", de Curtis Garland (Juan Gallardo Muñoz; Servicio Secreto nº1.370, Bruguera, noviembre de 1976. Portada de Miguel García)

(NOTA: Esta micro reseña es un extracto de mi artículo "Sherlock Holmes, Shelby Hakes y Shylo Harding: la aproximación sherlockiana de Curtis Garland", incluido en el volumen "Sherlock Holmes en Rancho Drácula", a la venta por correo postal -sólo 8 euros- AQUÍ). "El fantasma de Baker Street" no es ningún fake de tono homenajístico/humorístico, como lo fue mi post conmemorativo -pues se trataba de la micro reseña número 50 y quise hacer un guiño a los compañeros que también se dedican a la arqueología bolsilibresca- sobre "Monstruos en Baker Street", que nunca existió pero que podría haber sido real).

El fantasma de Baker Street —una obra que ha caído en nuestras manos gracias a la generosidad de Antonio Guerrero González, estudioso de la novela popular y a la sazón, traductor en nuestro país de las lovecraftianas obras del norteamericano David Woolrich (un autor perteneciente a la generación de Norm Eldritch, Jubelo Fowler, King Parker y otros muchos escritores a los que actualmente se está rescatando en nuestro país)— presenta a un paperback writer también estadounidense, el señor Shylo Harding, que viaja a Londres por ocio y para visitar el mítico museo de Sherlock Holmes situado en el 221 de Baker Street. Por diversas vicisitudes, cae en manos de Harding el último manuscrito del doctor John F. Weston (y ojo, pues no señalamos [sic]) donde se relata la aventura postrera de su amigo y compañero, el detective Shelby Hakes, que hubo de enfrentarse en 1897 a un misterioso asesino múltiple (no exactamente un imitador del viejo Jack el Rojo) llamado, sencillamente, “el Degollador”.
Esta obra, en la que no vamos a ahondar mucho más, es un auténtico hallazgo dentro de la literatura pastichera holmesiana pues, que sepamos, no estaba catalogada como tal. El fantasma de Sherlock Holmes se puede enmarcar dentro de ciertas corrientes no exactamente revisionistas, sino más bien negacionistas, esto es, los pastiches que aluden al hecho de que no existió nadie llamado Sherlock Holmes, sino algún otro personaje (Jack Sparks en La lista de los 7 de Mark Frost, el doctor Joseph Bell en diversas obras y series televisivas, son dos ejemplos de esta corriente) en el cual se habría inspirado el doctor Doyle para escribir sus historias. Es, también, el método utilizado por el moderno Padre de la mitología creativa, el difunto Philip José Farmer, en sus obras sobre “las personas reales que sirvieron como base a los creadores de Tarzán y Doc Savage” (hablamos concretamente de la brillantísima A Feast Unknown, 1969, protagonizada por John Cloamby “Lord Grandrith” y James “Doc” Caliban). De hecho, Juan Gallardo llega más lejos y sitúa las originales aventuras de Shelby Hakes al menos veinte o puede que treinta años antes que los primeros casos de Sherlock Holmes: Según Gallardo, Hakes es un hombre anciano en el año 1897, y el doctor Weston obtuvo su doctorado en Medicina en algún momento durante el primer tercio del siglo XIX.
(Mención aparte merece el escritor Shylo Harding, que en la obra desempeña un papel que guarda semejanzas con el del actor Sheridan Hayes en A Three Pipe Problem (Un problema de tres pipas, 1975), un homenaje holmesiano de Julian Symons cuya secuela, The Kentish Manor Murders (Los asesinatos de Kentish Manor, 1988), es bastante inferior al original).
En cualquier caso, se trata de un pastiche de gran importancia dentro del género en España —por sus características mitográfico creativas— y posiblemente a nivel internacional, debido a una pluma de solvencia más que probada, y que merecería una reedición en papel lo antes posible: los sherlockianos merecen leer esta novela.


Lea el artículo completo en este imprescindible cuaderno. Recíbalo en su casa (en papel, nada de ebooks) por sólo 8 euros Escriba a fabulasext@hotmail.com

miércoles, 10 de julio de 2013

Micro Reseña 50: "Monstruos en Baker Street", Curtis Garland


"Monstruos en Baker Street", de Curtis Garland (Juan Gallardo Muñoz; Selección Terror, número especial de 196 páginas fuera de colección, Bruguera, marzo de 1976).


El narrador, el doctor John F. Weston, relata cómo el barón de Kronstedt, un noble transilvano, visita al detective londinense Shelby Hakes en 1879 para contratar sus servicios. El problema: se ha extraviado un envío procedente de Suiza, concretamente un cajón de notables dimensiones que contiene una reciente adquisición del barón.
Hakes se pone manos a la obra y, tras un par de rápidas deducciones y de encuentros con mozas turgentes (cantos de sirena a los que el detective hace caso omiso, no como el bueno del doctor Weston), da con el dichoso cajón que contiene nada menos que el cuerpo de una monstruosa mujer conformada con cadáveres de otras damas. (El envío, obviamente, estaba remitido por un tal barón Frankenstein).
A todo esto, Hakes y Weston pierden el cajón tras una cruenta pelea a balazos (de plata) con un hombre lobo, una criatura invisible, y un grupo de zombis recién salidos de alguna morgue. Weston tiene muy claro que Kronstedt no es trigo limpio, pero Shelby Hakes sabe la verdad, y es que esos monstruos en realidad trabajan para un adversario del caballero carpatiano, en concreto un monje ruso que responde al nombre de... Rasputín.


El ejemplar del amigo Efrén Comín (junto con otras novelas de a duro y los planos originales del submarino Bruce-Partington), adquirido durante la II Tertulia Sherlockiana de Madrid. 13 de julio de 2013.

Para acabar con esta ensalada de monstruos, el astuto Hakes recurre a la colaboración de un amiguete suyo, el señor Roger Hastings (y su fiel ayudante hindú, Rahma), que es un especialista en asuntos sobrenaturales, y también recoge por el camino al pistolero texano Drury Reno, que andaba por Londres como parte de un espectáculo del Far West. Y así, tenemos un precipitadísimo confrontamiento final (dos páginas y todo arreglado, amigos) de las tres partes en una mansión de Whitby, con el barón de Kronstedt (cuyo verdadero nombre es el de conde Drácula; revelación nada sorpresiva) haciéndose con un ejemplar de un grimorio llamado “El Negro Libro del Horror” y que le permitiría invocar a un buen puñado de demonios, el monje Rasputín y sus monstruitos repartiendo dentelladas y candela (ruedan cabezas, desaparecen brazos y piernas), y el súper grupo de Hakes armado hasta los dientes con estacas de madera, cruces, más balas de plata (ahora rociadas con agua bendita, por si las moscas), y algunos adminículos anti-zombi patentados por Roger Hastings.
¡Ah! Y al final, el doctor Weston se casa con una de las diversas damas de pechos generosos que aparecen en la narración. (No con la chica remendada de Frankenstein).
Este delirio maravilloso hace referencia a un buen puñado de novelitas curtisianas (como "El fantasma de Baker Street", que reseñaremos aquí oportunamente), y en él presenciamos un intrincado juego metaliterario, pues Curtis en persona nos asegura que está traduciendo una novela escrita por el norteamericano Shylo Harding, autor de novelas baratas...
En resumen, una novelita que no existió y que, sin embargo, podría y debería existir.
Muy, muy, muy divertido, y tan difícil de conseguir, o quizás más, que el poco conocido “Necrolatría” de O. Marshall (Selección Terror nº535, Bruguera, 1983).

(En la imagen de abajo, un artículo sobre “Necrolatría”)




"Monstruos de Baker Street" alcanza precios astronómicos entre los coleccionistas de bolsilibros.



jueves, 4 de julio de 2013

Micro Reseña 47: "Seda y niebla para el asesino", Curtis Garland


"Seda y niebla para el asesino", de Curtis Garland (Juan Gallardo Muñoz; Selección Terror nº110, Bruguera, abril 1975. Portada de Alberto Pujolar).

Otra (brillante) aproximación garlandiana al tema del Destripador de Whitechapel.
Tres años después de los crímenes de Jack el Rojo, Londes (concretamente Lambeth) vuelve a sufrir el horror de un asesino de prostitutas: en esta ocasión, el asesino les corta el cuello a sus víctimas, y deja donde buenamente puede una firma grabada, la inicial "S" de "Slaughter". Scotland Yard sufre los ecos del fracaso de tres años atrás, y el joven e inteligente escritor, abogado y reportero Peter Chapman (a la sazón, autor de "Crímenes en la niebla", un volumen sensacionalista sobre el Destripador y otros criminales del mismo palo) se mete a husmear por aquí y por allá.
A todo esto, tenemos al matrimonio Lansbury (ricos venidos a bien) que está pasando por un momento conflictivo, porque el dinero es de ella, y a él le gusta más su turgente criada... y claro, la mejor forma de conservar el modus vivendi y beneficiarse a la exigente muchacha del servicio, es quedarse viudo, ¿verdad?
Juan Gallardo monta un retablo londinense de crimen, más crimen y algo de castigo (con salpicaduras de sangre por doquier y un puñado de escenas de taberna barriobajera), perfectamente adaptable al teatro, donde la niebla se puede cortar (con un cuchillo, claro) y la seda no hace acto de presencia casi que para nada. Ni falta que hace.


BOLA EXTRA:


Buscando (sin éxito) otras reseñas de “Seda y niebla para el asesino”, me he encontrado con un documente Excel colgado en ESTE ENLACE.

No sé exactamente quién es su autor (en las propiedades del documento he encontrado un nombre que no reproduciré aquí), pero yo diría que es un listado personal sobre la colección Selección Terror de Bruguera, una lista de “tengo y no tengo”, estado de las novelas, etc. (Sólo espero que esta lista no se encuentre en un lugar público por error y esté metiendo las narices donde no me llaman. Mis disculpas, si es el caso, al autor).
Lo curioso, al margen de que esté colgado en internet y cualquiera pueda acceder a él, son los comentarios salpicados aquí y allá junto a las novelas. Básicamente, se trata de valoraciones que pueden servir como recomendaciones. Podéis descargarlo en el enlace (es una curiosidad animal, nada más), y aquí os dejo algunos de los comentarios que he encontrado sobre algunos títulos:

“Mujeres vampiro” de Curtis Garland: LA LEI EN 1993, Y NO ME GUSTO
“Los fríos labios de la muerte” de Vic Logan: LA LEI EN 1992, Y NO ME GUSTO
“La hija de Frankenstein”, de Silver Kane: LA LEI EN 1987, EN LA "MILI", Y ESTA BIEN
“Noche de espanto”, de Ada Coreti: LA LEI EN 1992, Y NO ME GUSTO
“El monje sangriento” de Curtis Garland: LA PRIMERA QUE LEI, Y LA MEJOR DE TODAS (Y LA 423)
“El muerto está muy sano” de Clark Carrados: DE LO BUENA QUE ES, LA HE LEIDO DOS VECES YA
“Llegada de un tren” (esta es la 423 que cita el autor): UN SEÑOR NOVELON (DE CURTIS GARLAND)
“Cita en el invernadero” de Lou Carrigan: FUE MI SEGUNDA NOVELA, Y LA COMPRE YO
“El fuego y las mariposas” de Ralph Barby: LA "LEVANTE" CUANDO ESTUVE EN LA MILI EN EL 86
“Revividos” de Ralph Barby: LA LEI EN 1988, MUY BUENA
“Los muertos que no morían” de Clark Carrados: (Selección Terror Extra nº6) de LA MEJOR

Las novelas están marcadas con diversos colorines, y al final del texto aparece esta esclarecedora nota:


“LAS DE COLOR MARRÓN ME LAS QUITÓ MIKEL Y NO HE VUELTO A VERLAS. LAS DE COLOR ROJO NO LAS TENGO”



martes, 2 de julio de 2013

Micro Reseña 46: "Monstruo en la Ópera", Curtis Garland


"Monstruo en la Ópera", de Curtis Garland (Juan Gallardo Muñoz; Selección Terror nº102, Bruguera, 1975. Portada de Salvador Fabá).

Otra estupenda aportación victoriana y pastichera del llorado Juan Gallardo, esta vez con su versión (reconocida en el prólogo a la novela) de "El fantasma de la ópera" de Gastón Leroux, trasladada al Londres post-Destripador (la sombra de Jack el Salsitas planea sobre toda la historia) y protagonizada por un joven reportero de sucesos, un personaje que, al menos por esta vez, tiene matices y trazas de personaje de carne y hueso, y no de vehículo conductor maniqueo.
¿El argumento? Asesinatos misteriosos de "habitación cerrada" en la Ópera de Londres. ¿Sospechosos? Todos los que ustedes deseen, más un monstruo que es tal cual lo retrata el gran Salvador Fabá en la portada.
No es la típica novelita, ni el típico pastiche, a pesar de que el argumento no va mucho más allá de lo habitual en los relatos victorianos de Garland. No obstante, el ambiente está incluso mejor conseguido de lo acostumbrado en el autor (quien suele evocar muy bien la falsa estética victoriana perpetuada por la Hammer).
No aporto más información porque no tengo la novela a mano y la leí hace ya algunos meses, pero no obstante, siempre pueden ustedes echar un vistazo a otra reseña de esta misma obra, recogida en The Jamaa Fanaka Experience.


lunes, 1 de julio de 2013

Micro reseña 45: "La maldición del vampiro plateado", Curtis Garland


"La maldición del vampiro plateado", de Curtis Garland (Juan Gallardo Muñoz; Selección Terror nº113, Bruguera, abril 1975. Portada de Enrique Martín).

En 1880, el profesor Basil Bannister clavó una estaca en el corazón del Conde Drácula, un vampiro que había llegado a Londres por medios desconocidos (posiblemente en barco) desde Transilvania. Estos hechos llegaron a oídos de un irlandés llamado Bram Stoker, que en 1897 publicó una versión de los hechos.
Lo que Stoker no llegó a saber nunca es que los restos (in)mortales del Conde fueron encerrados/enterrados en un ataúd de plata, en un cementerio "de leprosos", por el profesor Bannister, que de esto de cazar vampiros sabía un buen rato. Y que los infames Burke y Hare, dos ladrones de tumbas que han pasado a la Historia del Crimen por sus fechorías, robaron el (por otra parte) apetitoso ataúd, pues la plata vale lo suyo, y lo vendieron a un coleccionista de objetos de dicho metal precioso, quien se llevó el dichoso ataúd nada menos que... a Bombay.
A todo esto, en la India se está montando una pequeña rebelión anti británica, comandada por un grupo de adoradores de Kali (los típicos estranguladores thugs de toda la vida), quienes aseguran que en alguna parte han oído la leyenda del Vampiro de Plata que vendrá de un país lejano para liberar la India del Opresor Inglés...
Bien, pues este es el apasionante punto de partida de esta novela que, según comentaba recientemente el ilustrador e historietista Antonio Romero Olmedo, tiene al menos un puntito de inspiración en la osada -y demasiadas veces vilipendiada- obra maestra de la Hammer titulada en nuestro país "Los siete vampiros de oro" (o también, "Kung Fu contra los siete vampiros de oro", "Drácula y los siete vampiros de oro", etc).
Algo de esto hay.
Juan Gallardo se descuelga por una novela de ambientación aventurera, con unas cuantas escenas de terror bastante conseguidas (vampiro en barco = escena de miedo buena; hordas de vampiros entrando en masa en Bombay = ataque zombi en condiciones), sin demasiados giros argumentales -a veces también es de agradecer que las cosas sucedan como Dios manda-, y con una interesante teoría acerca de las debilidades religiosas de los vampiros, que ha aportado alguna frase brillantemente inconcebible, como la que pronuncia el capitán Fox de los Khyber Rifles: "¡Krishna acabe contigo y con tu horda maldita de muertos en vida!"

El uso anacrónico de Burke y Hare (cuyas actividades tuvieron lugar en 1828) no ensombrecen para nada el desarrollo de esta novelita -más bien al contrario-, y en general, "La maldición del vampiro plateado" es una auténtica gozada, perfectamente recuperable y reeditable.

(Sobre "Garland y el vampiro que inspiró a Stoker", recurso mitográfico creativo de carácter farmeriano, recomiendo echar un vistazo a las micro reseñas de "Los dientes del murciélago" y "Cuando tiemblan los cipreses").

(Aquí, el señor Frunobulax reseña esta misma obra; y acá, Emilio Calvo la aprovecha para hacer un poco de poesía...)


ÍTEM MÁS:

Sugiere Antonio Romero Olmedo (al que citábamos más arriba), yo creo que con muy buen criterio, que maestro Juan Gallardo se basó en una producción de la Hammer que nunca llegó a realizarse: "Kali, Devil Bride of Dracula".
Aquí tenéis un interesantísimo artículo sobre prodigios que nunca veremos, y también el cartel promocional de esta película nonata (con Peter Cushing como Van Helsing, claro...)



viernes, 28 de junio de 2013

SE BUSCA: "El Necronomicón" de James More

"El Necronomicón", de James More (Santiago Mas i Plaza, Terror nº287, Astri, 1982).

Es muy poco lo que sabemos de esta novela de a duro: Se trata del penúltimo título publicado en la no demasiado célebre colección Terror de Astri, no conocemos al autor de la cubierta, y no tenemos ni idea de quién se esconde tras el pseudónimo de "James More" (¿Jaime Mas?, sugirió ayer nuestro amigo el ilustrador e historietista Antonio Romero Olmedo). (NOTA: El autor es Santiago Mas i Plaza, nacido en Igualada en 1962).
Tiros al aire aparte, nos gustaría conseguir un ejemplar de este librito, una copia, una versión virtual, lo que sea... para poder micro reseñarlo convenientemente, pues resulta obvio que es un título de interés para el estudioso de los Mitos de Cthulhu, y más en concreto, de las múltiples versiones y ediciones del "Necronomicón" de Abdul Al-Hazred. Ya hemos reseñado por aquí algunos títulos bolsilibrescos relacionados con la obra de Lovecraft y sus seguidores, y esta obra parece beber directamente de las fuentes de Providence.
Si alguien dispone de una copia, por favor, que no dude en contactar con el autor de este blog en el correo electrónico fabulasext@hotmail.com. 
A ver qué sacamos en claro...

(Por cierto: creo que muchos coleccionistas de novelas de a duro reconocerán el sello de "Luis Truchado" que aparece en la portada de este volumen; yo mismo cuento con ejemplares de otras obras que también tienen el sello... Por curiosidad, ¿alguien sabe quién es este caballero? Sólo por curiosidad malsana...)

BOLA EXTRA:

Otros Necronomicones hispanos:


Necronomicón (Al-Azif, o Algazife) de Rafael Llopis, Hiperión, 1980


Necronomicón (Al-Azif) de Lluisot, Océano, 2006
El Necronomicón Nazi, de Vicente Álvarez de la Viuda, Roca, 2007
2012: El código secreto del Necronomicón, de Luis G. Abbadie, Rémora Editores, 2012

Necronomicón Z, de Alberto López Aroca, Dolmen, 2012

jueves, 27 de junio de 2013

Micro Reseña 43: "El negro libro del horror", Curtis Garland

"El negro libro del horror", de Curtis Garland (Juan Gallardo Muñoz; Selección Terror nº125, Bruguera. Portada de Salvador Fabá).

Los Weird Westerns de Juan Gallardo suelen estar plagados de libros que parecen salidos de las estanterías de Thomas Carnacki o de Stephen Strange: las jóvenes maestras de los pueblos del Lejano Oeste tenía lecturas de cabecera relacionadas con la licantropía, el vuduísimo, las supersticiones transilvanas, y otras materias igualmente gustosas.
En "El negro libro del horror", Garland incide en el tema del "Libro Negro", el más oscuro de todos, y se lleva esta suerte de "Necronomicón" a la Inglaterra victoriana que tanto le gustaba y tanto nos gusta a nosotros (o al menos a mí), para crear una trama con demonios que andan sueltos por los parajes de Whitby (una localización netamente draculiana, si recuerda bien el lector de la novela de Stoker), una heredera chalada a la que le están haciendo luz de gas, un joven (y heróico) abogado londinense, un ricachón que anda en busca del librito en cuestión, posaderas de escote generoso (abocadas a tener un final sangriento y gore), y todos esos elementos sacados de las películas de la Hammer (cuyo espíritu flota en las novelas decimonónicas de Curtis) y en buena medida, de las lecturas del autor.
Sería una novela brillantísima de no haberse producido el clásico final precipitado, resuelto de la manera más burda (Sherlock Holmes jamás habría consentido lo que sucede en la última página de esta novela) por falta de espacio.
De todos modos, resulta muy agradable ver cómo Juan Gallardo se aproxima (de refilón) a este tema clásico -que podría haber abundado en dioses extradimensionales, pero no- y, además, la novelita es harto disfrutable: para leer junto al fuego mientras degustamos una copa de brandy y acariciamos a nuestro mastín. Bien.

martes, 18 de junio de 2013

Micro Reseña 42: "Drácula en el Oeste", Donald Curtis

Diligencia nº152, Astri, 1987

"Drácula en el Oeste", de Donald Curtis (Juan Gallardo Muñoz; hay tres ediciones: Diligencia nº152, Astri, 1987; Western nº24, Astri, 1998 -nunca hemos visto esta portada-; y Caravana nº38, Astri, 2001).
(NOTA: Un amigo de este blog, el señor José Elena, nos ha facilitado la portada que nos faltaba. ¡Muchas gracias compañero!)
Western nº24, Astri, 1998.

"-Reno, sea serio. Los vampiros no existen.
-¿No? ¿Quién desangró entonces a esa joven pareja anoche? ¿Un hombre lobo, acaso?"

Sí, amigos: En el Viejo y Lejano Oeste había lumbreras capaces de diferenciar entre un vampiro y un hombre lobo. Incluso entre un vampiro, un hombre lobo y una momia. Este es, por ejemplo, el caso del vaquero y pistolero Drury Reno, protagonista de "Drácula en el Oeste".
El investigador y mitógrafo creativo Jordi Llavoré ha definido esta novela de Juan Gallardo como "psicotrónica". La verdad es que algo de eso hay, como podrán comprobar los lectores que echen un vistazo a la magnífica micro crítica de esta novela que el señor Frunobulax realizó hace algunos años.
Yo no tengo mucho más que añadir a las palabras de mi ilustre colega microcrítico, salvo quizás señalar el hecho de que el Conde Drácula no hace aparición en la novela (en su lugar tenemos al vampiro científico (¿?) Vladiak y a una de las muchas "Ilonkas" que pueblan las páginas de las novelas de Donald Curtis y Curtis Garland), que hay un circo salido de las páginas de los tebeos Marvel, y que esta segunda aproximación de Juan Gallardo al género ranchodraculiano (la primera fue "Drácula West", de 1980, que no tenemos en nuestras manos) es una obra de obligada lectura para mitógrafos creativos, para aficionados al bolsilibros, y para degustadores de placeres bizarros.
Una gozada victoriana, un Weird Western con todas las de la ley. ¡Hala, a cazarlo!


Caravana nº38, Astri, 2001. Portada de Roca.


lunes, 17 de junio de 2013

Micro Reseña 41: "El pánico invisible", Curtis Garland


"El pánico invisible", de Curtis Garland (Juan Gallardo Muñoz; Selección Terror nº190, Bruguera, octubre de 1976. Portada de Antonio Bernal).

Si esta novelita se hubiera publicado setenta y cinco años antes, habría sido lo que hoy se llama, en anglosajón, un "knock-off". Concretamente, un knock-off de "El hombre invisible" de H.G. Wells, a quien Juan Gallardo, sincero como siempre, dedica la obra en un prólogo donde reconoce su fuente de inspiración (igual que hizo con Sax Rohmer en "El cerebro del dragón").
Dicho esto, debo añadir que "El pánico invisible" no sólo es una dignísima aproximación al tema (Jules Verne hizo lo propio con "El secreto de Wilhelm Storitz", aunque hay mucha más bibliografía decimonónica sobre la invisibilidad cienciaficcionera), sino una verdadera novela de terror, construida con gran maestría y, en mi opinión, una de las mejores de la producción terrorífica de Garland.
Curtis ya había tocado el tema en "El discípulo de Frankenstein", y parece que volvió a las andadas (no lo sabemos con certeza, pues ni tenemos un ejemplar ni hemos leído la novela) años después en "Los crímenes del invisible". (NOTA: Ahora ya tenemos la novela, y también la reseña).
Sinceramente, me ha parecido una obrita muy especial, honesta a más no poder, con sus giros argumentales que se desvían de la obra de Wells, sus chicas de pechos generosos, y ese ambiente victoriano, desprovisto de mucha de la verborrea de la época (Juan Gallardo iba al grano, gracias a Cthulhu), que hace tan agradables de leer estas novelas decimonónicas de a duro.
Muy, muy buena, y sin ese final precipitado tan habitual en los bolsilibros. (Qué gustazo, la verdad...)


domingo, 16 de junio de 2013

Micro Reseña 40: "Sombras del caos", Lem Ryan



"Sombras del caos", de Lem Ryan (Francisco Javier Miguel Gómez; Héroes del Espacio nº213, Bruguera, 1984; reeditada con un nuevo final en revista Delirio nº9, La Biblioteca del Laberinto, abril de 2012. Portada original de Luis Almazán, reciclada de La Conquista del Espacio nº546, 1980).

Al igual que algunos (pocos) nos preguntábamos por los posibles pastiches holmesianos que pudieran haberse publicado en el inframundo de los bolsilibros españoles, también existía la incógnita de la utilización de los recurrentes Mitos de Cthulhu de H.P. Lovecraft (y una miríada de seguidores) en este formato tan particular y en una época editorial tan curiosa.
La respuesta a la primera cuestión era, obviamente, Curtis Garland (ver la inminente reseña de "El fantasma de Baker Street" o mi breve ensayo sobre dicha obra en el volumen "Sherlock Holmes en Rancho Drácula"). La respuesta a la segunda es, sin duda alguna, Lem Ryan.
"Sombras del caos" es prácticamente el único bolsilibro de Bruguera consagrado a la cosmogonía creada por el Maestro del Horror de Providence, y no deja de ser chistoso que esta aportación a los Mitos apareciera no en Selección Terror, sino en Héroes del Espacio, una de las dos colecciones de ciencia ficción de Bruguera.
En esta novelita, Ryan realiza uno de sus habituales ejercicios de hibridación de géneros (ver "Sangre bajo la Luna", "Peor que morir" y sobre todo "La criatura de la Luna", otro cruce de terror y ci-fi) y nos lleva de paseo por el espacio exterior de la mano de Nyarlathothep, el caos reptante y mensajero de los Dioses Otros.
Lem recrea las atmósferas lovecraftianas en un planeta lejano que nos retrotrae tanto a la visita a la nave extraterrestre de "Alien: El octavo pasajero" (1979), como al perverso mundo del Imperio de Lágrimas que el Green Lantern Abin Sur visitó en "Tigres", una pequeña obra maestra ejecutada en 1986 (dos años después de estas "Sombras del caos") por Alan Moore y Kevin O´Neil.
Se trata de una obra extraña dentro de la producción bolsilibresca general, que Lem Ryan hubo de cerrar precipitadamente y con un final distinto del deseado (o del esperable) por imposiciones editoriales, una falla que en la nueva edición de la novela, el mismo autor se ha encargado de subsanar.
Excelente e imprescindible.

(Sí, creemos que además de alguna referencia suelta en las mismas obras de Ryan, como "Peor que morir", o una mención explícita en "El templo de los siete ídolos" de Garland, hay algún otro mito de Cthulhu escondido entre la selva de las novelas de a duro... pero ya informaremos en su momento).

La Conquista del Espacio nº546, 1980. Portada de Luis Almazán.