Mostrando entradas con la etiqueta Venus. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Venus. Mostrar todas las entradas

martes, 6 de agosto de 2013

Micro Reseña 64: "Venus llama a la Tierra", Van S. Smith


"Venus llama a la Tierra", de Van S. Smith (Pascual Enguídanos Usarch; Luchadores del Espacio nº187, Valenciana, 1961. Portada de Ibáñez).

¿Quién dijo que el gran George H. White (que es el pseudónimo más conocido de Pascual Enguídanos) no escribió novela romántica/rosa? Este "Venus llama a la Tierra", protagonizado por Rock Hudson y Doris Day (o por Juan Luis Galiardo y Carmencita Sevilla, si prefieren el toque hipánico-cañí) es un buen ejemplo de ello.

Estamos en el futuro inmediato, esto es (vista la publicación de la novela), en el año 1964 o 1965. (Es de suponer que JFK está vivito y coleando y ha resultado reelegido, pues los Estados Unidos no están metidos en ninguna guerra en Asia, que sepamos...)
La NASA convoca a un par de periodistas, Butler Smiser (agresivo e implacable reportero, veterano de la II Guerra Mundial) y la guapa Norma Arnett, del Times, para que sean testigos de su proyecto más secreto: han enviado una nave completamente vacía a Venus... y los periodistas serán testigos de cómo un chimpancé será el primer terrícola en pisar suelo venéreo.
Pero ¿cómo es posible, si el cohete no está tripulado? Pues muy sencillo: porque lo que la nave contiene es un receptor de materia, igualito a la máquina "transferidora" que tienen los muchachos de la NASA.
Todo esto estaría muy bien si la señorita Arnett, curiosona cual gatita de uñas afiladas, no hubiera querido ver cómo era el trasto transferidor por dentro... y es que, en esta clase de comedias románticas cincuenteras (aunque estemos ya en los 60), las mujeres siempre causan problemas... incluso cuando son los técnicos de la NASA (los mismos que estamparon una sonda Viking contra la superficie de Marte hace ya unos años) los que cometen un error y transfieren a la periodista a bordo de la nave, que está entrando en la atmósfera de Venus, y que posiblemente se vaya a pegar un leñazo muy gordo.
Los militares que controlan la NASA (aquí no hay tonterías ni memeces de civiles pusilánimes: esto es una cosa muy seria y el Pentágono se tiene que encargar del tema de los monos astronautas, ¡vaya si no!) no saben muy bien qué hacer ante este catastrófico evento ("¡Hemos puesto a una mujer en Venus! ¡Una MUJER!"), pero el bueno de Butler Smiser, ni corto ni perezoso, se cuela él mismo en el cacharro teleportador y ¡hala!, se transfiere con la dama.
La autonomía (la batería, las pilas) del teleportador de la nave es corta (24 horas para redondear); la parejita termina en un mar bravío venusiano (donde, por supuesto, hay monstruos antediluvianos), pierden la nave y... bueno, pues toca lo que toca: sobrevivir, discutir (porque para eso son un hombre y una mujer), sufrir la tensión sexual, evidenciar que los hombres y las mujeres son distintos aunque, sin embargo, estén hechos los unos para las otras... En fin, ya saben ustedes: "¡No te besaría ni aunque fueras el único hombre sobre este orbe!" "Soy el único hombre sobre este orbe". "¡Quítame las manos de encima!" "Bésame, muñeca..."
Y así todo el rato.
Y de vez en cuando, una manada de dinosaurios acuáticos que salen a pacer y se vuelven a sumergir en las aguas sin provocar el más mínimo incidente.
Un insólito coñazo, amigos, por el autor de la celebrada "Saga de los Aznar".
¿Se convertirá esta simpática pareja de gringos en unos Adán y Eva venusianos? Averígüenlo después de leer cien innecesarias páginas de cortejo y danza nupcial. (Lástima que los saurios de esta versión de Venus no fueran más agresivos, rápidos o hambrientos...)

lunes, 5 de agosto de 2013

Micro Reseña 63: "Safari en Venus", Johnny Garland

Dedicado a Andrés Peláez Paz, curtisólogo.
Gracias especiales a Patxi Larrabe
por proporcionarnos tan generosamente este ejemplar.


"Safari en Venus" de Johnny Garland (Juan Gallardo Muñoz; publicada originalmente en Espacio: El Mundo Futuro nº260, Toray, 1961; portada de Balloso. Reedición en Galaxia 2001 nº339, EASA, hacia 1984; portada de Vicente Cebollo).

Mi gran amigo, el curtisólogo Andrés Peláez Paz, me comentó hace unos meses acerca de esta novela: "Pues... es lo que parece: un safari en Venus".
Me quedé estupefacto con aquel sucinto comentario a mi pregunta "¿Y qué tal esa novela de Curtis?" y, sinceramente, no sé qué diablos me esperaba cuando empecé a leerla... pero seguro que no es lo que ustedes verán a continuación:

Como sucede en las novelas garlandianas de ciencia ficción de los años 50 y 60, la acción comienza en un escenario futurista no demasiado lejano (en este caso estamos, creo, a finales del siglo XXI) en el que, tras el paso del año 2000, el mundo ha prosperado y se ha convertido en un lugar cómodo, justo y, en general, mucho mejor para toda la humanidad. (Ver, por ejemplo, mi reseña a "Capitán Átomo", que transcurre, por así decirlo, en este mismo "universo paralelo a nuestra distopía actual").
Pero, como dice uno de los personajes de esta novela, "...creo que no todos los delincuentes fueron exterminados, ni mucho menos". Y es que hay un misterioso individuo que se hace llamar Mr. Puma, el cual anda por ahí robando valiosísimas piedras preciosas traídas desde Marte (joyas como la "auxalia") a los coleccionistas y entidades más poderosas... ¡y no hay forma de atraparlo!
Se trata de un ladrón osado y elegante (al que se nombra en la novela como "un nuevo Raffles", cosa que me encanta), capaz de adoptar cualquier identidad, que jamás ha hecho daño a nadie, y que las autoridades no pueden atrapar pues es tipo realmente astuto.
Por otra parte, el director de cierto Zoo Espacial ha decidido montar un safari a Venus, pues las trece expediciones realizadas a dicho planeta de entorno hostil no han regresado nunca ni con un mal bicho. Y para ello, el director Arnold decide contratar a un equipo de científicos, a un tirador egipcio llamado Ramar Bey, y al más famoso (e iracundo) de los cazadores modernos, Victor Kellog. (Kellog es el ejemplo viviente de lo que se entiende por "un mal hombre": se casó con su bella mujer por dinero, la maltrata abiertamente y la tiene atemorizada... y además, se la piensa llevar a Venus con sibilinas intenciones criminales...)
A todo esto, el cerco empieza a cerrarse sobre Mr. Puma (cuya identidad nos es desconocida), pues su último robo ha sido demasiado audaz y no hay forma de salir de la Tierra porque todos los vuelos interplanetarios (a Marte, a la Luna, etc.) están contraladísimos... ¿Todos? No, porque, como bien cavila Mr. Puma, ¿quién registraría el equipaje de unos expedicionarios que van de safari a Venus?
Y a partir de aquí: ¡Monstruos en Venus! (El primero es nada menos que la larva de "un gusano desconocido para la ciencia", de proporciones ciclópeas y que, cuando sangra, su líquido vital se convierte en ¡miles, millones de nuevas larvas carnívoras, devoradoras, insaciables! Cosa que guarda cierta relación con "Los náufragos de Venus", novela del presente autor que se puede precomprar por correo postal AQUÍ). ¡Y traiciones! ¡Y peleas entre los expedicionarios! ¡Y asesinatos en Venus! ¡Y... romances! ¡Y más gusanos que devoran expedicionarios (en modo gore/splatter)! ¡Y juego sucio! ¡Y plantas vivientes e inteligentes que tampoco le hacen ascos a la carne terrícola! ¡Y pseudo-cangrejos gigantes! ¡Y...!

Y en este punto es donde yo me pregunto: ¿Qué diablos entiende mi buen amigo Andrés Peláez Paz por "un safari"? Porque yo había pensado en unos tipos de caza por el Congo venusiano, y no en una trama policíaca/melodramática salpicada de magníficos monstruos...

¡Qué gran novela, amigos! ¡Qué gran novela!

Cubierta de la primera edición de "Safari en Venus", en la colección Espacio: El Mundo Futuro nº260, de Toray. Portada de Balloso. No hemos conseguido imagen limpia ni a mayor resolución. Es una pena, porque la escena (y el monstruo) de la cubierta aparecen en la historia.