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lunes, 20 de noviembre de 2023

Micro Reseña 120: Doctora Jekyll (Selección Terror nº33), de Curtis Garland

 

Doctora Jekyll, de Curtis Garland. Ilustración de Alberto Pujolar.

Proseguimos con la recuperación de micro reseñas perdidas, correspondientes a títulos aparecidos en nuestro volumen Hammer Horror de Curtis Garland. Después de Drácula 75 y de La noche de la Momia, le toca a Doctora Jekyll, publicada en Selección Terror nº33 (octubre de 1973). Ofrecemos a continuación el texto de octubre de 2019 y, justo después, algunas consideraciones de hoy.

***

"Se vio. Se vio solamente el rostro. Un rostro insólito, increíble, estremecedor… Todo lo demás eran brumas, neblina rojiza, que invadía sus ojos como en un baño de glóbulos sanguíneos.
Y aquel rostro. Aquel alucinante rostro de mujer que el espejo le devolvía.
Era todo lo que persistía en su mente, mientras se hundía, como andando dentro de la niebla roja, hacia alguna parte de su delirante pesadilla".

 

En la vasta producción de Curtis Garland no podía faltar (ni, por supuesto, en Hammer Horror) la presencia de ese otro icono del terror, pariente cercano del Hombre Lobo, que es el Dr. Jekyll... y su doppelgänger malvado, el siniestro Mr. Hyde. Creado por el escocés Robert Louis Stevenson en 1886, este doble personaje, precursor del histórico Jack el Destripador, ha tenido una larguísima trayectoria cinematográfica, bien conocida por Juan Gallardo, que sin duda alguna se inspiró -una vez más: en el título, y poco más- en Dr. Jekyll & Sister Hyde (El Dr. Jekyll y su hermana Hyde, 1971), de la Hammer Films, dirigida por Roy Ward Baker. Pero, como es habitual en las aproximaciones pasticheras de Curtis Garland, en Doctora Jekyll prescindió de la premisa original del filme y se centró en, primero, "desvelar los verdaderos hechos tras la novela de Stevenson", y después, dar protagonismo absoluto nada menos que a ¡la hija del Dr. Jekyll! El resultado, como los afortunados lectores podrán imaginar, es excelente.

 


***

11 de noviembre de 2023

Como ya he contado en otra parte, sin empacho ni vergüenza alguna, no sólo fui escritor precoz, sino que también, con toda la lógica del mundo, fui lector precoz. Entre aquellas primeras lecturas de la infancia, inauguradas con Viaje al centro de la Tierra de Jules Verne en 1982, se encuentra El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde. Para que nos hagamos una idea de lo que es tener seis, siete u ocho años: tengo grabada la imagen de llevarme mi edición de la novelita de Stevenson (la de Alianza) a la cama de mis padres un domingo por la mañana, y de terminar de leerla allí, primero entre mis dos progenitores y luego, cuando me dejaron a solas, a gusto entre las sábanas, la luz de la mañana entrando por la ventana. Mi comprensión lectora de entonces no era como para tirar cohetes, los años no pasan en balde, y la memoria lo que acaba reteniendo son impresiones, no largos pasajes. De modo que, si leí esa historia a tan tierna edad, también es cierto que he pensado en ella muchas más veces que en los títulos que me zampé la semana pasada o hace un año.

Esto significa que, desde entonces, tengo muy presentes a Jekyll, Hyde y Stevenson.


Mi edición de la novela de Stevenson. Me llevó AÑOS descifrar el montaje realizado por Daniel Gil para la cubierta: mitad hombre, mitad facóquero.

La impresión que recuerdo de la lectura es de que lo pasé bien, y que debía ir preparándome para leer Frankenstein de Mary Shelley y Drácula de Bram Stoker, que eran mucho más gordos. Por entonces, me preguntaba si existiría alguna novela del Hombre Lobo que fuera lo que hoy denominaríamos fundacional, seminal, la primera o la más importante. Alguno de mis hermanos me regaló El ciclo del hombre lobo de Stephen King, cuyas páginas (con ilustraciones de Bernie Wrightson) volaron, y de corrido cayó El misterio de Salem's Lot, que fue un regalo de reyes. (Y, claro, por entonces también leí El libro de las extrañas criaturas de John A. Keel).

 

Perdí mi ejemplar de esta joyita, que pasó por muchas, muchas manos antes de desaparecer.

De Jekyll y Hyde se me quedaron grabados a fuego los nombres de Utterson y Lanyon, y la sensación de que me habían contado mucho en muy poco espacio. Estoy seguro de que esa fue una de las cosas que me animaron a escribir, pues como cualquier niño, yo era impaciente y me interesaba hacer lo que tuviera que hacer lo más rápido posible. De esta lectura, y de otras varias (entre ellas, El sabueso de los Baskerville de Conan Doyle, en edición de Molino y traducción, claro, de Amando Lázaro Ros), surgió un relato "largo", manuscrito, que llevó por título "Mr. James contra el Castillo del Miedo". En la primera versión del texto (y única, pues lo que tiene son tachones y rectificaciones con lápiz), "Mr. James" era "Mr. Jeims", y el castillo no era del Miedo, sino del Terror: realicé la primera corrección por consejo de mi hermano Daniel, con quien empecé a aprender inglés no mucho tiempo después; la segunda, la del castillo, fue fruto de que llegó a mis manos Misterio en el Castillo del Terror, la primera novela de la serie Alfred Hitchcock y Los Tres Investigadores, obra del gran Robert Arthur. Me pareció intolerable que mi cuento se titulara casi igual que algo que ya existía. Así que, fue Castillo del Miedo. Y ya está.

 

El nº1 de la colección Alfred Hitchcock y los Tres Investigadores, escrito por Robert Arthur. La ilustración de cubierta es de Ángel Badía Camps.

Conservo el manuscrito, pero no lo tengo a la vista. Mr. James era un sosias de Sherlock Holmes sin paliativos, y creo que tenía algún ayudante (que no cronista). En el dichoso Castillo del Miedo había un hombre lobo, un monstruo creado por una tal "profesor Abraham" (mi doctor Frankenstein que, en mi mente, era igualito al Padre Abraham, el de los Pitufos), y un vampiro muy curioso, con un ojo de oro. Juraría que el chupasangres, auténtico villano de acción y puñetazos, se llamaba Mortimer, como el doctor James Mortimer que acompañó a sir Charles Baskerville a Baker Street. También había un lago y una quimera acuática o pantanosa, remotamente humanoide (porque era en parte pulpo, en parte lobo, en parte...), que dibujé y coloreé con todas las ceras Plastidecor que tenía a mi alcance, de manera que el monstruo parecía más bien una drag queen en un momento eufórico. Y estoy bastante seguro de que, si no saqué una versión de Jekyll y Hyde, fue porque no quería imitar la novela que acababa de leer.

Menudo pastichero chapuzas que estaba hecho...

***

La adaptación al cómic de Néstor Redondo, según Ediprint (1982).

Pero estaba hablando de la novela original de Stevenson. Según mi memoria, entre la infancia y la adolescencia vi aproximadamente un millón de adaptaciones cinematográficas, y otras tantas versiones en tebeos. De las primeras, recuerdo una con Anthony Perkins, nada menos, que quizá fuera una producción televisiva (o no), como el Drácula encarnado por Jack Palance (que también hizo de Jekyll, me parece). Recuerdo haber grabado una versión en blanco y negro que no era la de Spencer Tracy. Recuerdo una tarde de verano en que la tele anunciaba para esa noche la ya mencionada El doctor Jekyll y su hermana Hyde; me quiere sonar que allí salían tetas y logré entrever alguna. Bien por mí. En el terreno tebeístico, propablemente me topé con alguna adaptación en cabeceras como Dossier Negro, Vampus, Rufus, y recuerdo y conservo el Vértice de Thor (volumen 2, número 4, creo), que contenía una versión realizada por Ron Goulart y dibujada por Win Mortimer. Me impresionó la versión de Néstor Redondo en la pequeña colección Libros Gráficos nº8, de Ediprint, publicada en 1982 y rápidamente saldada. Yo la conseguí en la Feria de Albacete, en el puesto de tebeos que ponía Ángel Vico "El Joven", padre del actual "Joven", que sigue en activo, pero ya no hace ferias de ningún tipo. (Curiosamente, el Jekyll de Redondo aparecería nuevamente en Estados Unidos, otra vez bajo el sello de Marvel).

La versión de Néstor Redondo, publicada por Marvel con portada de Gil Kane.

La otra versión de Marvel, la que apareció en blanco y negro en Ediciones Vértice, en su versión original, con portada, creo, de John Romita Sr.

***

Doctora Jekyll es un pastiche de la obra de Stevenson. El personaje dual de Jekyll/Hyde, inspirador directo de La Masa (The Incredible Hulk, que es uno de mis fetiches favoritos) y de otros muchos monstruos de ficción, no ha dado tantos pastiches explícitos como Drácula o Sherlock Holmes, que se llevan la palma en el territorio de las "nuevas historias", "expansiones del original", y otras formas de mitología creativa. Existe un relato más o menos largo, bastante cercano en el tiempo a la novela de 1886, que lleva por título The Untold Sequel of the Strange Case of Dr. Jekyll & Mr. Hyde, firmado por un tal Frank H. Little y publicado en 1890, que el señor Miguel Ángel Wolfville tradujo al castellano para la revista Ulthar nº18, hace menos de un año. Y obviamente, todo el mundo recordará la película Mary Reilly, servidora del Dr. Jekyll (1996, con John Malkovich y Julia Roberts) que estaba basada en la novela homónima de Valerie Martin (1990); así como la miniserie televisiva británica Jekyll (2007), que contaba los avatares de un descendiente del doctor. Más reciente es la novela Hyde (2021), del escritor escocés de thrillers fantásticos y de serie negra Craig Russell, que no hemos tenido oportunidad de leer aún, pero que tiene muy buena pinta.

The Incredible Hulk nº1, por Stan Lee y Jack Kirby (mayo de 1962).


Una edición en castellano de la novela Mary Reilly, de Valerie Martin.

 

Hyde, de Craig Russell. Le hincaremos el diente...

 

Pero en realidad, Jekyll y Hyde han acabado por convertirse en comparsas o invitados especiales en crossovers, algunos de ellos tan multitudinarios como el cómic The League of Extraordinary Gentlemen de Alan Moore y Kevin O'Neil o la novela (inédita en castellano) A Night in the Lonesome October de Roger Zelazny. Y también aparece como principal adversario en algunos pastiches sherlockianos, claro; pero esto último carece de mérito, habida cuenta que Sherlock Holmes se ha enfrentado cara a cara con cualquier personaje de ficción imaginable salvo, de momento, el Pequeño Pony y, quizá, los Osos Amorosos. (Si alguien no cree esta afirmación, le recomiendo que eche un vistazo a Sherlock Holmes en España, por citar un volumen al azar). Incluso Waldemar Daninsky, el hombre lobo encarnado por Jacinto Molina, nuestro querido Paul Naschy, se las vio con Jekyll y Hyde en 1971.


La novela de Zelazny y la grandiosa portada de James Warhola. Por ahí está Jekyll...

Mr. Edward Hyde en The League of Extraordinary Gentlemen.

Un pastiche de Holmes y Jekyll, por Loren D. Estleman.

Waldemar Daninsky contra el Dr. Jekyll, bajo la dirección de León Klimovski (1971).
 

Curtis Garland realizó un muy gratificante trabajo con su Doctora Jekyll (en estos momentos no recuerdo otro pastiche abiertamente jekylliano que apareciese en formato bolsilibro), muy superior a la película de Roy Ward Baker, que supongo le sugirió la idea de feminizar a Hyde, pero el proceso físico del cambio de sexo. (En ese sentido, el concepto de la película resulta brillante, pues aúna el concepto de transexualidad con el de un desdoblamiento de personalidad, que es un tipo de trastorno psiquíatrico sobre el que aún nos queda mucho por conocer).

De manera que esta novelita tenemos a la joven Ivy Fletcher, en el Londres de los últimos años de la Era Victoriana, quien descubre que posee una herencia increíble: ¡es la hija del infame doctor Jekyll, cuyo nombre conoce todo el mundo por culpa de la novela de Stevenson! Y de forma simultánea, Ivy se ve envuelta en un trama de horribles asesinatos, que tienen la inconfundible huella del difunto Mr. Hyde... o ¿no será en este caso Mrs. Hyde?

Curtis se las ingenia para atraparnos desde la primera página con su sucia descripción de la Inglaterra decimonónica y las partes más oscuras de Londres y sus personajes más perversamente realistas, como sucede en sus novelas sobre el Destripador de Whitechapel, y nos lleva adonde le da la gana, nos siembra tantas dudas como certezas, y nos conduce a una de esas magníficas conclusiones, con redoble de tambores, una gran sorpresa y una explicación que, como en toda buena historia policíaca, es la última pieza del puzle.

Imprescindible.

Hammer Horror contiene Doctora Jekyll y otras seis novelas de Curtis Garland. Cuesta 28 euros.

 

sábado, 4 de noviembre de 2023

Micro Reseña 118: Drácula 75 (Selección Terror nº90), de Curtis Garland



Recupero aquí la reseña de esta novela de Curtis Garland, que escribí y publiqué el 30 de octubre de 2019, con motivo de la suscripción para publicar el volumen Hammer Horror, nº2 de la colección Horror Victoriano Extra. Como este texto ya no está disponible en línea (por avatares de la Red de Redes), aprovecharé este espacio y mi Cuaderno de Bitácora para recuperarlo, junto con otras reseñas perdidas. Y como imaginarán, Hammer Horror sigue disponible y a la venta. Visiten el enlace.
 
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"Así, amigos míos, no sólo es cierta la fantasía literaria de Stoker, sino que él se ha limitado a recoger leyendas y mitos de los eslavos amedrentados por la superstición que en estas tierras provocó la existencia real de uno de esos siniestros muertos-sin-descanso... La realidad, me temo, es mucho peor aún. Y puede llegar a amenazar, alguna vez, a todo el género humano".

Curtis Garland


Drácula 75 vio la luz en el número 90 de Selección Terror (noviembre de 1974), y es un muy buen ejemplo de por qué hemos decidido bautizar este volumen con el cinematográfico título de Hammer Horror: no hay duda de que Curtis Garland había tenido ocasión de ver en la gran pantalla Dracula AD 1972 (en España, Drácula 73, por la fecha de estreno), una producción de la Hammer Films dirigida por Alan Gibson, y protagonizada por Christopher Lee y Peter Cushing, en la que el Conde Drácula resucitaba en tiempos de hippies, discotecas, drogas y psicodelia estética... pero más allá del título, las comparaciones entre la película y la novela de Juan Gallardo Muñoz terminan ahí.
 

 
Una teoría muy extendida asegura que el vampiro Drácula, creado por Bram Stoker en la novela homónima de 1897, estaba basado en una caudillo valaco medieval llamado Vlad Dracula, conocido como "Vlad el Empalador"... y Curtis aprovechó esta información para reelaborar la leyenda, revisar la obra de Stoker y, por supuesto, traerla hasta el Londres de la década de 1970
 
"entre el denso tráfico de los automóviles, la contaminación, las discotecas ruidosas, los chillones trajes a la moda de Carnaby Street, y los hippies o los progresistas, deambulando por toda la ciudad, entre escaparates repletos de equipos de hi-fi o estéreo, discos de brillantes portadas, magnetófonos y cintas, televisores en color, videocassettes y todo cuanto forma parte de nuestro mundo actual y sus extraños y frívolos caprichos consumistas"...

Por supuesto, Curtis Garland ya había tocado el tema del vampirismo en dos novelas anteriores de ST (Mujeres vampiro, 1973 y Los dientes del murciélago, 1974), e incluso había demostrado que conocía de primera mano la novela de Stoker en sendas novelas de ciencia ficción de la colección La Conquista del Espacio de Bruguera (Vampiro 2000, 1971, y Vampyr, 1973) y también en un weird western (Drácula West, 1972). Pero en Drácula 75 fue donde se aproximó por primera vez (luego vendrían otras ocasiones, algunas de ellas especialmente gloriosas) a la figura del monstruo clásico de Stoker, tal y como lo conocemos hoy.

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Portada de Hammer Horror de Curtis Garland, realizada por Sergio Bleda.
 

1 de noviembre de 2023

Pasaron varios años desde que conocí la existencia de Drácula 75 hasta que, por fin, pude leerla. Según mis notas personales, eso debió suceder en algún momento entre 2016 y 2017, y no lo hice con el ejemplar original de Bruguera, sino en una impresión en papel, en A-4, realizada a partir de un archivo más o menos pirata de la obra. (Aún falta ese ejemplar en mi colección particular). Tengo recuerdos contradictorios respecto a mis impresiones tras la primera lectura de esta historia, y creo que la revisité varias veces hasta que, en 2018, hice una última lectura para corregir el texto y encajarla en el proyecto de Hammer Horror, uno de los volúmenes de Curtis Garland que me ha producido mayores satisfacciones.

Tengo el recuerdo del relato del viaje de un inglés por Transilvania, referencias al gobierno comunista de Rumanía, el descubrimiento de algunas viejas tumbas de los Drácula. Y una mujer. Y luego, un tour de force de regreso a Londres, diversos diarios, cartas, noticias de la prensa, crímenes, sangre... todos los recursos de la novela de Stoker utilizados para relatar que el creador del Conde Drácula se equivocaba... pero tenía toda la razón. Como es habitual en Curtis Garland, la historia, además, es un whodonnit.

Juan Gallardo era capaz de brillar como pocos en tan sólo veinte, veinticinco mil palabras. No me extraña que, después de mi experiencia con Hammer Horror, me pusiera por fin manos a la obra con Vampiros de Curtis Garland. Pero esa es otra historia, otro caso resuelto.

Portada de Vampiros de Curtis Garland, por Sergio Bleda.

martes, 14 de abril de 2015

Micro Reseña 105: "Mujeres vampiro", de Curtis Garland



Mujeres vampiro, de Curtis Garland (Juan Gallardo Muñoz; Selección Terror nº6, Barcelona: Bruguera, abril de 1973; portada de Alberto Pujolar).


"¿De veras señorita? ¿Ni si quiera teme... a los que yacen en tierra sagrada pero nunca murieron?"


Segunda de las iniciales producciones hammerianas del maestro Juan Gallardo; concretramente su segunda incursión en el terreno de la literatura de terror. A mí me ha gustado menos que la inmediatamente anterior Anoche salí de mi tumba (Sel. Terror nº2) y que la posterior El discípulo de Frankenstein (Sel. Terror nº10), ambas obras maestras indiscutibles de la diversión gótica sanguinolenta y de la mitología creativa más delirante.

Estamos en 1899, en Hardsfield (Yorkshire, ya saben: tierra de vampiros donde las haya...), y Marsha Dorian —una joven guapa, inteligente y etc.— se va a hacer cargo de una herencia envenenada: Dorian Manor, mansión que había pertenecido a los Todten centroeuropeos, ya debidamente exterminados por sus vampíricos delitos: las últimas Todten eran tres damas cuyos cuerpos aún yacen en el viejo cementerio de Hardsfield, desde 1799, ajusticiadas enterradas bajo el estigma del vampirismo.

La señorita Dorian llega al pueblo en casual compañía del apuesto (y protagónico) Peter Blake, prometido de una chavalita rica de Hardsfield (a la que el hábil lector, visto el tonteo que se traen el maromo y la Dorian, le augura un futuro poco venturoso), y también por un desconocido vestido de negro, siniestrísimo y bastante borde, que está muy, muy, muy interesado en las difuntas Todten: Lorella, Valentine y Dahlia. Además, resulta que tanto la familia de la prometida de Blake, como los parientes de la chica Dorian, son descendientes de los prohombres locales que ajusticiaron a las vampiras. Y si alguien piensa por un momento que esas buenas no-muertas van a permanecer mucho tiempo en su cripta, está muy equivocado...



Más tabernas de nombre significativo (como “El Murciélago Rojo”), más ambientazo cartonpiédrico de la Hammer, y lluvia, y truenos y rayos de punta, y turgencias y curvas, y sangre, y referencias literarias al Drácula de Stoker... y ¿por qué no?, una boda como Dios manda, claro que sí.

Insisto: bien, bien, bien. Pero hay otros títulos mejores o, al menos, más disparatados y divertidos, como La succión de las mujeres vampiro (Sel. Terror nº295), que se parece en el título y en poco más...

(Nota: la copia que poseo es un regalo de mi buen amigo, el investigador Andrés Peláez Paz, que reconstruyó esta novelita con mucho cariño y mucha maña... ¡muchas gracias, Andrés!)

jueves, 15 de agosto de 2013

Micro Reseña 66: "Cazadores de vampiros", Lem Ryan


"Cazadores de vampiros", de Lem Ryan (Francisco Javier Miguel Gómez; California nº1400, Bruguera, 1983).

Ahora sí: ¡un auténtico "Drácula en el Oeste"! ¡Sin condes imitadores! ¡Sin Scooby Doo!

¡Sí!
¡Drácula!
¡En el Oeste!
Tras las aproximaciones de Silver Kane (que inauguró el género ranchodraculiano con -obviamente- "Rancho Drácula", y que podéis descargar aquí GRATIS y CON PERMISO DEL AUTOR, Francisco González Ledesma), y de las incursiones de Donald Curtis (Juan Gallardo Muñoz, por supuesto; ya hemos hablado aquí de estas novelas, aunque tenemos pendiente "Drácula West"), el gran Lem Ryan, creador de híbridos, consiguió colar en 1983, en la colección California de Bruguera (una de las muchas dedicadas al western), una novela en la que, por fin, el Conde Drácula iba al Oeste... con todas las de la ley.

(Por cierto: más información sobre el género ranchodraculiano en el volumen "Sherlock Holmes en Rancho Drácula", que se vende por correo por 8 euritos -gastos de envío incluido-, firmado por el autor y, si lo quieren ustedes, también por Norm Eldritch).

Jonathan Baker (sic, quizá... pero no) llega a San Francisco con una misión que está relacionada con lo que sucedió meses atrás en Sighisoara (Rumanía), "tierra de leyendas y de supersticiones, de ajos, de cruces... Y de vampiros".
Y es que Baker transporta una cajita de metal pintada de negro -no muy distinta de una cajita de metal que se guardaba en la banca Cox & Co. y que pertenecía al doctor John H. Watson- que contiene las cenizas de... ¿adivinan ustedes quién?
Baker tiene intención de ocultar la caja en un lugar donde nunca nadie pueda encontrarla, donde nunca nadie pueda abrirla y desatar de nuevo "una peste mayor, más virulenta y espantosa que cualquiera de las conocidas".
Ah, las buenas, vanas intenciones...

No vamos a spoilear ni a sinopsear una sola línea más, aunque diremos que el buen gunman Jonathan (sí, otro Jonathan) McIntire va a tener trabajo en la gran ciudad, que es muy difícil contener la plaga guardada en esa moderna Caja de Pandora, y que el incendio de San Francisco fue una nimiedad comparado con... pero no, no, no vamos a dar detalles.

Este es uno de esos bolsilibros con sabor Hammeriano (y su punto de Bonanza y los Cartwright) con deliciosas y sangrientas referencias a Jack el Destripador; un Weird Western victoriano que realmente DEBES TENER Y LEER... y que ahora, sí, desde hoy mismo (15 de agosto de 2013), PUEDES TENER Y LEER.

Y es que nuestro amigo Ryan ha puesto en marcha el crowdfunding para publicar su nueva novela lovecraftiana, LA FRATI NIGRA, y entre las recompensas que se ofrecen está UNA NUEVA EDICIÓN de este "Cazadores de vampiros", revisado, recocido y servido directamente por el autor para TODOS LOS QUE HEMOS SUPIRADO DURANTE AÑOS por tener entre nuestras manos esta magnífica historia de terror y pistoleros.
Bien, pues AHORA SE PUEDE.
Esta es la dirección del crowdfunding de LA FRATI NIGRA:



Por 15 euros, el señor Lem Ryan os enviará a casa "La Frati Nigra" firmada y dedicada.
Y por 25 euros os enviará eso, más la nueva edición de CAZADORES DE VAMPIROS.
No sé qué diablos estáis esperando, amigos... Ah, claro... es que no lo hemos dicho todo:

POR 30 EUROS, Lem Ryan os enviará a casa "La Frati Nigra", "Cazadores de vampiros" y LA HASTA AHORA DESCONOCIDA Y PERDIDA NUEVA AVENTURA DE SU MÁS CÉLEBRE PERSONAJES, "KATHAM Y LAS SOMBRAS DEL CAOS", una novela de la que ya hablamos aquí hace poco tiempo...

Hay más recompensas, por supuesto... y quiero recordaros (o explicaros a los que no lo sepáis) que ESTOS LIBROS SÓLO EXISTIRÁN SI EL CROWDFUNDING ALCANZA SU OBJETIVO DE RECAUDAR 3.000 EUROS.
Así que, será mejor que no os esperéis a verlos en tiendas o en el kiosco de la esquina, porque (para bien o para mal) eso es cosa del pasado.
APOYAD AHORA EL CROWD DE LEM RYAN.



Entra en la página, echa un vistazo a las recompensas, lee el proyecto... YO YA LO HE APOYADO.



NUEVO: La portada moderna para la nueva edición de "Cazadores de vampiros", obra de José Baixauli:

martes, 16 de julio de 2013

Micro Reseña 53: "Cuando tiemblan los cipreses", Curtis Garland



"Cuando tiemblan los cipreses", de Curtis Garland (Juan Gallardo Muñoz; Selección Terror nº515, Bruguera, 1983. Portada de Desilo, reciclada de Selección Terror nº183).


Más mitología creativa (al estilo Farmer de "A Feast Unknown").
¿En quién se basó Stoker para crear al vampiro Drácula? No sólo en Vlad Tepes, sino en... ¡el barón Vrolock! (Recordemos a otro inspirador garlandiano de Stoker, el barón de Kronsteadt, que aparecía en "Los dientes del murciélago" -y según servidor de ustedes, en la apócrifa "Monstruos en Baker Street"-. También deberían leer ustedes la micro reseña sobre "La maldición del vampiro plateado", con Drácula en la India).

Un Van Helsing (llamado aquí por otro nombre) y su hija (muy pequeñita) hicieron lo que había que hacer con el Rey de los Vampiros en su momento, pero... ¡Vrolock a vuelto! ¡A los Estados Unidos! ¡En los años 20! ¡Y en busca de venganza! Y... ¡es venganza de la buena!
Una muy buena revisitación draculiana, de la que no puedo aportar ahora mismo más detalles porque no tengo a mano la obra en cuestión y la leí hace ya unos meses...
No obstante, la recomiendo fervorosamente, pues encontraréis -además del asunto mitográfico creativo- un par de escenas realmente espeluznantes. ¡Bravo!



Selección Terror nº183, portada original de Desilo (Desiderio Babiano Lozano Olivares), 1976

miércoles, 10 de julio de 2013

Micro Reseña 50: "Monstruos en Baker Street", Curtis Garland


"Monstruos en Baker Street", de Curtis Garland (Juan Gallardo Muñoz; Selección Terror, número especial de 196 páginas fuera de colección, Bruguera, marzo de 1976).


El narrador, el doctor John F. Weston, relata cómo el barón de Kronstedt, un noble transilvano, visita al detective londinense Shelby Hakes en 1879 para contratar sus servicios. El problema: se ha extraviado un envío procedente de Suiza, concretamente un cajón de notables dimensiones que contiene una reciente adquisición del barón.
Hakes se pone manos a la obra y, tras un par de rápidas deducciones y de encuentros con mozas turgentes (cantos de sirena a los que el detective hace caso omiso, no como el bueno del doctor Weston), da con el dichoso cajón que contiene nada menos que el cuerpo de una monstruosa mujer conformada con cadáveres de otras damas. (El envío, obviamente, estaba remitido por un tal barón Frankenstein).
A todo esto, Hakes y Weston pierden el cajón tras una cruenta pelea a balazos (de plata) con un hombre lobo, una criatura invisible, y un grupo de zombis recién salidos de alguna morgue. Weston tiene muy claro que Kronstedt no es trigo limpio, pero Shelby Hakes sabe la verdad, y es que esos monstruos en realidad trabajan para un adversario del caballero carpatiano, en concreto un monje ruso que responde al nombre de... Rasputín.


El ejemplar del amigo Efrén Comín (junto con otras novelas de a duro y los planos originales del submarino Bruce-Partington), adquirido durante la II Tertulia Sherlockiana de Madrid. 13 de julio de 2013.

Para acabar con esta ensalada de monstruos, el astuto Hakes recurre a la colaboración de un amiguete suyo, el señor Roger Hastings (y su fiel ayudante hindú, Rahma), que es un especialista en asuntos sobrenaturales, y también recoge por el camino al pistolero texano Drury Reno, que andaba por Londres como parte de un espectáculo del Far West. Y así, tenemos un precipitadísimo confrontamiento final (dos páginas y todo arreglado, amigos) de las tres partes en una mansión de Whitby, con el barón de Kronstedt (cuyo verdadero nombre es el de conde Drácula; revelación nada sorpresiva) haciéndose con un ejemplar de un grimorio llamado “El Negro Libro del Horror” y que le permitiría invocar a un buen puñado de demonios, el monje Rasputín y sus monstruitos repartiendo dentelladas y candela (ruedan cabezas, desaparecen brazos y piernas), y el súper grupo de Hakes armado hasta los dientes con estacas de madera, cruces, más balas de plata (ahora rociadas con agua bendita, por si las moscas), y algunos adminículos anti-zombi patentados por Roger Hastings.
¡Ah! Y al final, el doctor Weston se casa con una de las diversas damas de pechos generosos que aparecen en la narración. (No con la chica remendada de Frankenstein).
Este delirio maravilloso hace referencia a un buen puñado de novelitas curtisianas (como "El fantasma de Baker Street", que reseñaremos aquí oportunamente), y en él presenciamos un intrincado juego metaliterario, pues Curtis en persona nos asegura que está traduciendo una novela escrita por el norteamericano Shylo Harding, autor de novelas baratas...
En resumen, una novelita que no existió y que, sin embargo, podría y debería existir.
Muy, muy, muy divertido, y tan difícil de conseguir, o quizás más, que el poco conocido “Necrolatría” de O. Marshall (Selección Terror nº535, Bruguera, 1983).

(En la imagen de abajo, un artículo sobre “Necrolatría”)




"Monstruos de Baker Street" alcanza precios astronómicos entre los coleccionistas de bolsilibros.



lunes, 1 de julio de 2013

Micro reseña 45: "La maldición del vampiro plateado", Curtis Garland


"La maldición del vampiro plateado", de Curtis Garland (Juan Gallardo Muñoz; Selección Terror nº113, Bruguera, abril 1975. Portada de Enrique Martín).

En 1880, el profesor Basil Bannister clavó una estaca en el corazón del Conde Drácula, un vampiro que había llegado a Londres por medios desconocidos (posiblemente en barco) desde Transilvania. Estos hechos llegaron a oídos de un irlandés llamado Bram Stoker, que en 1897 publicó una versión de los hechos.
Lo que Stoker no llegó a saber nunca es que los restos (in)mortales del Conde fueron encerrados/enterrados en un ataúd de plata, en un cementerio "de leprosos", por el profesor Bannister, que de esto de cazar vampiros sabía un buen rato. Y que los infames Burke y Hare, dos ladrones de tumbas que han pasado a la Historia del Crimen por sus fechorías, robaron el (por otra parte) apetitoso ataúd, pues la plata vale lo suyo, y lo vendieron a un coleccionista de objetos de dicho metal precioso, quien se llevó el dichoso ataúd nada menos que... a Bombay.
A todo esto, en la India se está montando una pequeña rebelión anti británica, comandada por un grupo de adoradores de Kali (los típicos estranguladores thugs de toda la vida), quienes aseguran que en alguna parte han oído la leyenda del Vampiro de Plata que vendrá de un país lejano para liberar la India del Opresor Inglés...
Bien, pues este es el apasionante punto de partida de esta novela que, según comentaba recientemente el ilustrador e historietista Antonio Romero Olmedo, tiene al menos un puntito de inspiración en la osada -y demasiadas veces vilipendiada- obra maestra de la Hammer titulada en nuestro país "Los siete vampiros de oro" (o también, "Kung Fu contra los siete vampiros de oro", "Drácula y los siete vampiros de oro", etc).
Algo de esto hay.
Juan Gallardo se descuelga por una novela de ambientación aventurera, con unas cuantas escenas de terror bastante conseguidas (vampiro en barco = escena de miedo buena; hordas de vampiros entrando en masa en Bombay = ataque zombi en condiciones), sin demasiados giros argumentales -a veces también es de agradecer que las cosas sucedan como Dios manda-, y con una interesante teoría acerca de las debilidades religiosas de los vampiros, que ha aportado alguna frase brillantemente inconcebible, como la que pronuncia el capitán Fox de los Khyber Rifles: "¡Krishna acabe contigo y con tu horda maldita de muertos en vida!"

El uso anacrónico de Burke y Hare (cuyas actividades tuvieron lugar en 1828) no ensombrecen para nada el desarrollo de esta novelita -más bien al contrario-, y en general, "La maldición del vampiro plateado" es una auténtica gozada, perfectamente recuperable y reeditable.

(Sobre "Garland y el vampiro que inspiró a Stoker", recurso mitográfico creativo de carácter farmeriano, recomiendo echar un vistazo a las micro reseñas de "Los dientes del murciélago" y "Cuando tiemblan los cipreses").

(Aquí, el señor Frunobulax reseña esta misma obra; y acá, Emilio Calvo la aprovecha para hacer un poco de poesía...)


ÍTEM MÁS:

Sugiere Antonio Romero Olmedo (al que citábamos más arriba), yo creo que con muy buen criterio, que maestro Juan Gallardo se basó en una producción de la Hammer que nunca llegó a realizarse: "Kali, Devil Bride of Dracula".
Aquí tenéis un interesantísimo artículo sobre prodigios que nunca veremos, y también el cartel promocional de esta película nonata (con Peter Cushing como Van Helsing, claro...)



martes, 18 de junio de 2013

Micro Reseña 42: "Drácula en el Oeste", Donald Curtis

Diligencia nº152, Astri, 1987

"Drácula en el Oeste", de Donald Curtis (Juan Gallardo Muñoz; hay tres ediciones: Diligencia nº152, Astri, 1987; Western nº24, Astri, 1998 -nunca hemos visto esta portada-; y Caravana nº38, Astri, 2001).
(NOTA: Un amigo de este blog, el señor José Elena, nos ha facilitado la portada que nos faltaba. ¡Muchas gracias compañero!)
Western nº24, Astri, 1998.

"-Reno, sea serio. Los vampiros no existen.
-¿No? ¿Quién desangró entonces a esa joven pareja anoche? ¿Un hombre lobo, acaso?"

Sí, amigos: En el Viejo y Lejano Oeste había lumbreras capaces de diferenciar entre un vampiro y un hombre lobo. Incluso entre un vampiro, un hombre lobo y una momia. Este es, por ejemplo, el caso del vaquero y pistolero Drury Reno, protagonista de "Drácula en el Oeste".
El investigador y mitógrafo creativo Jordi Llavoré ha definido esta novela de Juan Gallardo como "psicotrónica". La verdad es que algo de eso hay, como podrán comprobar los lectores que echen un vistazo a la magnífica micro crítica de esta novela que el señor Frunobulax realizó hace algunos años.
Yo no tengo mucho más que añadir a las palabras de mi ilustre colega microcrítico, salvo quizás señalar el hecho de que el Conde Drácula no hace aparición en la novela (en su lugar tenemos al vampiro científico (¿?) Vladiak y a una de las muchas "Ilonkas" que pueblan las páginas de las novelas de Donald Curtis y Curtis Garland), que hay un circo salido de las páginas de los tebeos Marvel, y que esta segunda aproximación de Juan Gallardo al género ranchodraculiano (la primera fue "Drácula West", de 1980, que no tenemos en nuestras manos) es una obra de obligada lectura para mitógrafos creativos, para aficionados al bolsilibros, y para degustadores de placeres bizarros.
Una gozada victoriana, un Weird Western con todas las de la ley. ¡Hala, a cazarlo!


Caravana nº38, Astri, 2001. Portada de Roca.


sábado, 15 de junio de 2013

Micro Reseña 39: "Los dientes del murciélago", Curtis Garland


"Los dientes del murciélago", de Curtis Garland (Juan Gallardo Muñoz; Selección Terror nº57, Bruguera, abril de 1974. Portada de Alberto Pujolar).

Una temprana novela de vampiros de Juan Gallardo que, sinceramente, no está a la altura de su producción en aquella época. Aunque está más cuidada en el aspecto puramente técnico que sus trabajos posteriores, me parece una obra aburrida y sin más interés que su bizarría argumental y algún personaje secundario digno de recuperación:

Estamos en 1899, y el británico Gordon Rose, que acaba de leerse el "Drácula" de Stoker (recién editado en 1897) se marcha de picos pardos a Transilvania. En Londres es un ligón sin par que no deja títere con cabeza, y en los Cárpatos no es menos... Por desgracia, una noche se cuela por la ventana un murciélago que le muerde en el cuello y... nada, pues que ya la tiene liada. "¡Ay, si hubiera puesto ajo en la ventana! ¡Ay, si hubiera creído en las supersticiones de estos ignorantes centroeuropeos!" Pues eso, llanto y llanto. Y para colmo, un médico local lo diagnostica con toda claridad: "En efecto, se ha convertido usted en vampiro". Y para corroborar el tema, ¿qué mejor que una muestra de sangre para que la analice la típica biólogo transilvana pueblerina del siglo XIX?
A todo esto, comienzan a sucederse los asesinatos vampirescos en el pueblo, Gordon huye de regreso a Londres (y deja atrás a su novieta carpatiana)... tan sólo para meterse en un fregado aún más gordo con sus novias.
Dicho de otro modo: ¿Es posible que, casualmente, todas las zagalas que se liga Gordon sean vampiresas? Pues... sí.
El título apropiado para este volumen habría sido, quizás, "Las mujeres vampiro, pero ahora en serio" (eso de "mujeres vampiro" es bastante afecto a Garland; ver, por ejemplo, "La succión de las mujeres vampiro" o "Las mujeres vampiro" en Selección Terror nº6).
Como nota al margen, quiero apuntar la mención a un vampiro de toda la vida, el barón de Kronstedt (un sosias draculiano; se deduce del texto que Stoker se basó en este barón para escribir su novela), así como la presencia de Lionel Strange, un amigote londinense del bueno de Gordon, que va por ahí con su bastón (de puño de plata, claro) y que, según Garland, tras esta historia se dedicó a estudiar e investigar misterios médicos y biológicos, como por ejemplo, el vampirismo. Así que, aquí tenemos a otro personaje rescatable y pasticheable, como el de Robert Hastings (y Rama, su ayudante hindú) en "Anoche salí de la tumba".


martes, 11 de junio de 2013

Micro Reseña 34: "Yo, Drácula", de Silver Kane



"Yo, Drácula", de Silver Kane (Francisco González Ledesma; Selección Terror nº74, Bruguera, 1974. Portada de Alberto Pujolar).

El creador del género ranchodraculiano revisita en esta ocasión el mito vampírico del Conde Drácula desde una perspectiva extrañísima (y bastante modernoide) que nada (pero nada de nada) tiene que ver con la novela de Bram Stoker. De hecho, el protagonista podría haber sido cualquiera de los otros muchos condes que pueblan la ficción de terror: Orlock, Brakola, etc...
Este Drácula está casado, vive en los Estados Unidos, camuflado como un alumno mayorzote (podría ser profesor) en una universidad gringa, y entre su señora y él, se ponen las botas zampándose a chicas guapas.
Aunque el tono de esta micro reseña es un tanto humorístico (no lo he podido evitar), la novela es muy seria y, sobre todo en los primeros (brillantes) capítulos, logra un ambientillo que da muy mal rollo...
Una novelita muy curiosa y muy recomendable, la verdad.

domingo, 9 de junio de 2013

Micro Reseña 31: "La succión de las mujeres vampiro", Curtis Garland



 "La succión de las mujeres vampiro", Curtis Garland (Juan Gallardo Muñoz; Selección Terror nº295, Bruguera, octubre 1978. Portada de Miguel García).

Con este lúbrico título, Juan Gallardo se aproxima (como en muchas otras ocasiones) a la figura, más hammeriana que stokeriana en buena parte de su producción, del Conde Drácula.
En esta ocasión, Garland se aproxima al vampirismo erótico de los últimos "Dráculas" de la Hammer (esos en los que aparecen hippies y el impagable Johnny Aludard, si no recuerdo mal) desde el punto de vista de una troupe cinematográfica embarcada en un tren que cruza los Estados Unidos en dirección a California, y en el cual se está rodando, obviamente, una película de vampiros (o más bien, de vampiras). Lo que no saben nuestros simpáticos y aguerridos cineastas (y las turgentes actrices, que ya no llevan "descotes", como decía Garland en su primera época en Selección Terror, sino "escotes" como Dios manda) es que en el tren también viaja un cargamento de vampiras (también turgentes, voluptuosas y escotadas) que darán lugar a una serie de situaciones que a mí me han recordado tremendamente (y para bien) el clásico de Hitchcock "The Lady Vanishes" (Alarma en el expreso, se tituló por aquí).
Y esto no es nada, porque entre muerdo y muerdo, nuestros héroes del celuloide llegarán a una versión del Xanadú de Charles Foster Kane (pero en versión rumana y bajo el nombre de "Transilvania", nada menos), donde les espera una sorpresa mayúscula... que no lo es tanto para el lector, que se lo ve venir...

De cualquier modo, es una lectura muy agradable y disfrutable. Y me encanta ese "Ciudadano Kane" venido de Centroeuropa y que tiene a tres esposas macizas a su disposición...
¡Me gusta!

(Otra reseña de esta novela, obra de Antonio Quintana Carrandi, AQUÍ).